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'Diuen, diuen, diuen'

Los Pujol aseguran que todas las acusaciones se basan en el 'diuen, diuen, diuen', sin pruebas. La Justicia tendrá la última palabra
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Las comisiones de investigación parlamentarias sirven, como se ha venido demostrando históricamente, para generar un considerable desgaste político a los comparecientes y para poco más. Así quedó demostrado de nuevo en la sesión celebrada ayer en el Parlament sobre el llamado ‘caso Pujol’. Ni Jordi Pujol, ni su esposa Marta Ferrusola, ni el hijo de ambos Jordi Pujol Ferrusola, añadieron luz alguna sobre el cúmulo de acusaciones que se ciernen sobre la familia y que están pendientes de sustanciarse en los juzgados. El expresidente de la Generalitat, más recatado que en su primera comparecencia, midió sus palabras con pies de plomo por consejo de sus abogados y con el fin de no entorpecer su estrategia de defensa jurídica. Dejó, eso sí, como suele ser habitual en su agudeza, la frase de la comparecencia. Para Pujol, todas las acusaciones están basadas en el «diuen, diuen, diuen», sin ninguna prueba concluyente. Marta Ferrusola protagonizó la parte más patética y ,a la vez, triste, al soltar comentarios grotescos como que sus hijos están «con una mano delante y otra detrás». Finalmente Jordi Pujol Ferrusola desgranó todos sus negocios, muchos de ellos al calor del poder, aunque negó constantemente que utilizara el tráfico de influencias. Todo quedó en un bombardeo de acusaciones por parte de los grupos parlamentarios (a excepción de CiU) y la negativa constante de los comparecientes. Los jueces serán quienes tengan la última palabra.

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