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Donald Trump encona aún más el eterno conflicto palestino-israelí

Resurge la Intifada, una lucha desigual que nació a finales de 1988. Ese engendro de dirigente ha decidido seguir jugando su particular partida de RISK rompiendo los frágiles consensos logrados en años

Javier Pons

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La Mirada. Por Javier Pons: 'Ese se engendro de dirigente Donald Trump sigue jugando su particular partida de RISK trasladando la embajada norteamericana a Jerusalén'

La Mirada. Por Javier Pons: 'Ese se engendro de dirigente Donald Trump sigue jugando su particular partida de RISK trasladando la embajada norteamericana a Jerusalén'

En noviembre de 1988 viajé junto al fotoperiodista tarraconense y buen amigo Ángel Catena a Israel. Los medios en los que trabajábamos no nos enviaron allí en misión informativa pero nosotros -que sabíamos del inicio inminente de una revolución (luego se etiquetaría como Intifada)- quisimos responder a esa llamada que todos los periodistas jóvenes han sentido alguna vez de acercarse al lugar de la noticia  para contar (a veces poniendo en riego su vida) de primera mano lo que pasa. Como si manifestábamos para qué íbamos no nos iban a dejar trabajar, nos presentamos en el Ministerio del Interior israelí con un vago proyecto de reportaje sobre gastronomía artesanal para lograr un salvoconducto para movernos por el país. Alquilamos un coche, le colocamos un cartel de identificación (PRESS) y nos lanzamos a recorrer un país que justo en ese momento estallaba contra la ocupación y múltiples agresiones del estado israelí. 

Fueron días intensos en lo profesional en los que visitamos un campo de refugiados en Cisjordania donde cientos de árabes se abalanzaban sobre los camiones de la ONU que repartían alimentos, a una familia en Jericó que nos recibió entre los escombros de su casa derruida por excavadoras militares por colaborar con «los rebeldes» y que acabó con un tétrico paseo por las desiertas calles de Gaza donde vislumbramos tras las persianas cerradas el odio, la rabia, la indignación de un pueblo que se escondía pero no se resignaba.

Por las noches acudíamos a la barra del Hotel Kig David para escuchar a nuestros héroes (no nos podíamos considerar colegas)… los corresponsales de guerra contarnos sus aventuras en otros lejanos conflictos. Si algo aprendimos en aquel viaje Ángel y yo fue que la memoria de los pueblos no es garantía suficiente para no incurrir en errores y excesos. Así el salvaje recuerdo del exterminio que te golpea cuando visitas en Jesuralén el museo del Holocausto o la amargura inmensa que te evoca la vista de los viejos barracones de Dachau (que también tuve ocasión de visitar en otra ocasión) no impide reconocer que a veces descansando sobre esas gravísimas agresiones, se justifica la violencia sobre el más débil. Por ejemplo, la invasión por la fuerza de unos territorios donde siempre convivieron dos civilizaciones y donde ahora se levantan asentamientos ilegales, muros y alambradas y donde el imperio de la fuerza se impone a la razón de la Historia.

FOTO: Ángel Catena

Les cuento esto en el momento en que ese engendro de dirigente Donald Trump, indigno del país que le ha votado, ha decidido seguir jugando su particular partida de RISK trasladando la embajada norteamericana a Jerusalén rompiendo de esa forma todos los frágiles consensos conseguidos por la diplomacia internacional durante años. Llevamos doce meses de mandato de este showman televisivo y no puedo encontrar una sola iniciativa que no proceda de un carácter megalómano e insensato. Y lo peor es que no da la sensación de que alguien pueda detenerlo o hacerle (milagro?) pensar sus palabras y acciones antes de darle a los botoncitos con los que parece jugar con nosotros.

Hoy 12 de diciembre leo crónicas de otra Intifada que se revuelve contra esa decisión y vuelvo a ver fotos de niños árabes lanzando piedras a militares. De todos los conflictos injustos de este mundo (¿hay alguno que se justifique?) este es el que presenta una gangrena de indiferencia general que debería clamar en nuestras conciencias. 

Sí claro, hay otros temas más urgentes y cercanos a los que atender pero que quieren, mientras toda la humanidad cristiana se viste de fiesta he recordado aquellos días y he vuelto a ver en Belén cómo un niño árabe recogía piedras…

 

Periodista. Javier Pons Inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de “El Terrat”, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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