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Dónde está cada cual

No es fácil que los mensajes cargados de voluntarismo cambien la percepción de la realidad que tiene la ciudadanía
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Las elecciones en España se ganan en el centro, y eso lo saben perfectamente todos los partidos. Según una encuesta del CIS, en el arco parlamentario entre el 0 –extrema izquierda– y el 10 –extrema derecha–, la posición de los principales partidos era la siguiente en julio pasado: Podemos, 2,09; IU, 2,46; PSOE, 4,38; UPyD, 5,37; Ciudadanos, 6,18 y PP, 8,26. Ésta es la apreciación de la ciudadanía, la realidad por tanto. Las formaciones de ambos extremos –Podemos y el PP– repudian su posición y tratan ostensiblemente de cambiarla. Los dirigentes de Podemos saben que si no consiguen avanzar hacia el centro, podrán como mucho apoderarse del espacio claramente minoritario que ha ocupado históricamente Izquierda Unida. De ahí que Iglesias esté haciendo piruetas, declarándose socialdemócrata y buscando una imposible transversalidad. En la posición opuesta está el PP, que ve cómo, de no descender de su encumbrada posición en la escala, que es consecuencia directa de la política económica –los recortes– pero también de las políticas reaccionarias practicadas por Gallardón y Fernández Díaz, puede terminar cediendo gran parte del centro a Ciudadanos y PSOE. No es fácil que los simples mensajes cargados de voluntarismo cambien la percepción de la realidad que tiene la ciudadanía. Por ello, lo que habrán de hacer los partidos que deseen cambiar de posición no es intoxicar al personal sino hacer méritos para que el electorado perciba la mudanza.

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