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Duro golpe al sueño independentista

A medida que pasan los meses el independentismo va perdiendo razones

Salvador Aragonés

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El sueño independentista catalán ha recibido un duro golpe a raíz del pronunciamiento del Tribunal Constitucional alemán contra la celebración de un referéndum de secesión en Baviera (Bayern).

No es que en Alemania existan problemas secesionistas, pero en Baviera, el land alemán más rico y poblado, existe un partido sin representación parlamentaria (Partido de Baviera) que ha planteado el tema de la secesión de Baviera a través de un referéndum, y un ciudadano ha decidido poner el caso en manos del Tribunal Constitucional. Este ni siquiera ha admitido la cuestión a trámite, pues Alemania, dice el auto del TC, «como Estado-nación basado en el poder constituyente del pueblo alemán, los länder no son dueños de la Constitución», y la decisión correspondería en todo caso al pueblo alemán. Es más, «este auto es definitivo», dice el TC germano.

Es el mismo argumento que se usa en España, con la diferencia que el TC alemán no está desgastado como lo ha estado el TC español desde la época del presidente José Luis Rodríguez Zapatero –ahora se le está rehabilitando en el PSOE– que gestionó muy mal el tema del Estatuto de Autonomía de Catalunya, y dio alas al independentismo.

Si el secesionismo catalán tenía ya pocas razones, ahora ya no tiene apenas, al menos en esta Europa actual. No solamente no tiene razones jurídicas, sino ahora tampoco políticas, pues si el TC español falla en contra de la celebración del referéndum –como ya lo ha hecho–, el secesionismo catalán no tendrá apoyos de ningún país europeo importante. Una Catalunya independiente, al margen de la Constitución española –y por muchas constituciones republicanas que haga el parlamento catalán– no será aceptada en Europa.

En Francia miran con muy malos ojos el secesionismo catalán, al que hostigan siempre que pueden. París es mucho París y por lo tanto enemigo de procesos secesionistas como lo ha demostrado varias veces con Córcega, Bretaña y otros territorios. El secesionismo catalán, además, afecta al propio territorio de Francia en los Pirineos.

En Italia también los jueces constitucionales se han pronunciado contra referendos de tipo secesionista, pues su constitución (art. 5) afirma categóricamente que Italia es una República «una e indivisible», y decidió que la región del Véneto no podría celebrar un referéndum de autodeterminación por carecer de competencias, pues una región no puede decidir por sí misma sobre el resto del país. Igual argumento que el TC alemán y que el TC español.

El único referéndum pactado que se celebró fue el de Escocia, pero Gran Bretaña ha decidido no pertenecer a la Unión Europea. Por lo tanto, vistas las cosas desde una perspectiva de los estados europeos, los que mandan en la Unión Europea, un referéndum de autodeterminación contrario a la ley no será aceptado, por mucho que digan, escriban y agiten los independentistas catalanes. Lo de Alemania ha sido un golpe muy duro, un mazazo, porque era el único país importante de la Unión Europea que faltaba por pronunciarse sobre la secesión de sus regiones, estados o territorios. Además, el auto «es definitivo», es decir que debería cambiar el Estado Federal de Alemania.

A medida que pasan los meses, el independentismo catalán va perdiendo razones, y hoy prácticamente no le queda otra cosa que decir, como dicen sus seguidores, que «Catalunya será lo que quieren que sea los catalanes». Bonita frase, como lo del dret a decidir, pero en un mundo tan globalizado e interconectado esto no lleva en la práctica a ninguna parte. Si dret a decidir significa derecho a la autodeterminación, los estados han dicho no.

Tal vez dentro de unos años podrá plantearse la constitución de una ‘Europa de las regiones’ o ‘Europa de las naciones’, pero esto hoy plantearlo es vivir fuer de la realidad y en el mundo de los sueños. Han de cambiar bastante las cosas.

Lo dicho anteriormente se basa en lo que han declarado los tribunales constitucionales de los principales países de la Unión Europea. Desde el punto de visto de las relaciones entre los estados (la Unión Europea está formada por estados, no por territorios históricos) nadie ha dado el visto bueno al secesionismo catalán. No es un fracaso de la diplomática del conseller Raül Romeva, sino que el problema está precisamente en haberlo planteado en estos momentos, aprovechando una crisis económica que ha hecho crecer los populismos en Europa. Un último apunte: los territorios y estados antes citados, como Baviera, Véneto, etc., no están unidos a Alemania e Italia hace siglos, sino que lo son desde épocas mucho más recientes, como el siglo XIX (diecinueve), mientras que la unión de Catalunya con España viene de los Reyes Católicos, hace cinco siglos. Todo pesa.

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