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EE.UU.-Palestina, segundo acto

Israel pierde la batalla que Palestina da, como dijo Abbas, sin disparar un solo tiro
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ran parte del público no iniciado y cercano a la causa palestina expresó su sorpresa o su enfado por la decisión norteamericana de votar el último día del difunto 2013 en el Consejo de Seguridad de la ONU contra una resolución que pedía que en dos años estuviera cancelada la ocupación israelí del territorio palestino entendido como el suyo de junio de 1967, tal y como entiende la abrumadora mayoría de la comunidad internacional. Los decepcionados pueden consolarse si recuerdan que «muy pronto» (de hecho está redactado el texto) Jordania presentará en nombre de la Liga Árabe un nuevo proyecto de resolución. cuidadosamente negociado para que Washington no necesite vetarlo. No vetar, eso es todo lo que quería y necesitaba imperiosamente la Casa Blanca, que política y moralmente tendría muy difícil pedir y tener como está teniendo el apoyo del mundo árabe como un todo contra el impulso terrorista y furiosamente anti-americano del Estado Islámico (EI) y rehusar un apoyo tan sensato a la causa palestina. Ese lector desencantado debe saber que lo sucedido estaba meticulosamente dispuesto, los quince miembros del Consejo de Seguridad estaban al corriente del escenario montado y cuya pieza final fue el sorprendente cambio de actitud de Nigeria, que vota siempre pro-Palestina y se unió a los abstencionistas. para conseguir la suma exigida por Washington: con menos de once votos sobre el total de quince un proyecto de resolución no se pone a votación, con lo que Washington no tendría que pasar el duro trance de vetarlo.

El plan palestino-americano (pues de eso se trata, armado por el secretario de Estado John Kerry, el más crítico con Israel en muchos años) consiste en decir más o menos lo mismo, pero redactado como una intensa recomendación y presentado no por un Estado árabe, sino por una potencia de peso europea: Francia, que ya ha hecho el trabajo. París, un dato esencial, se ofrece para organizar una magna Conferencia internacional al respecto, que sacaría el conflicto del estricto control norteamericano. Su ministro de Exteriores, Laurent Fabius (por cierto, judío) ha cocinado el texto negociado con la Autoridad Nacional Palestina y ante el que los norteamericanos se abstendrán. Los cinco nuevos miembros del Consejo, entre ellos España, lo votarán.

Israel no esconderá su decepción ante un texto percibido como poco solidario y propio de hecho del detestado dúo Obama-Kerry, mientras Palestina sigue aplicando su programa, ya en marcha, de llevar la ocupación al Tribunal Penal Internacional, donde ha pedido ya su ingreso (y, por cierto, también en la Interpol) que será un hecho en poco tiempo. Se pudre la situación sobre el terreno y en los territorios, pero en el mundo, Israel pierde la batalla, que Palestina da como indicó sabiamente Mahmud Abbas hace años que haría: sin disparar un solo tiro.

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