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Ebre, tierra de viento

Este hecho conforma el paisaje, el carácter y hasta podríamos decir que la fiesta en las Terres de l'Ebre
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El temporal de viento que azotó buena parte de Catalunya esta semana fue excepcional en algunas zonas como Terrassa, en la comarca del Vallès Occidental, donde la caída de un muro se llevó por delante dos vidas. Las rachas de viento superaron de largo los cien kilómetros por hora, y como ya es habitual, entre los puntos con mayores registros estuvieron el Empordà y las Terres de l’Ebre. De hecho, el Perelló o Mas de Barberans son ya dos clásicos de las ‘listas’ del Servei Meteorològic de Catalunya o del Temps de TV3, y también saldrían mucho más, si tuvieran estaciones oficiales de medición, otras poblaciones de los Ports, como la Sénia o Paüls. Pero aquí no hubo incidencias graves por este último temporal.

El Ebre es tierra de viento. Este hecho conforma el paisaje, el carácter y hasta podríamos decir que la fiesta en las Terres de l’Ebre, con las bandas de música y sus instrumentos de viento como protagonistas.

Muchos árboles, especialmente en las montañas del Parc Natural dels Ports, se mantienen en pie algo inclinados para soportar los envites del viento, sabedores de que si se quedan demasiado erguidos, una ráfaga furiosa los puede arrancar de raíz en cuestión de segundos. Pura supervivencia.

El hecho de haber tenido que remar durante siglos contra vientos, mareas y grandes ríadas, ha configurado también el carácter de los habitantes de una región que se ha sentido muchas veces olvidada. Por todos, menos por el viento, que siempre vuelve.

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