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Educación y capital humano

La politización educativa trata al alumno como un instrumento a manipular y por ello no es bien educado
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Desde que en 1994 la Organización Mundial del Comercio (OMC) del Acuerdo General de Comercio de Servicios, en abril de 1994, aceptó la idea de la existencia de proveedores privados en la educación, y ser tratada como servicio comercial y ésta es regulada en el marco de la OMC, desde ese momento la educación ha pasado a ser un bien comercial y como tal a ser tratada como una mercancía, no como un bien y un derecho público.

Por ello, al margen de que lo que se diga, la realidad es que la educación ha dejado de ser aquello que señaló Kant: “el ser humano es lo que la educación hace de él”, hoy la educación, en gran parte está al servicio del mercado y la educación ha dejado de ser un proceso de personalización y de socialización para formar “ciudadanos”, hoy la educación sirve para formar “emprendedores” que vayan al mercado y desarrollen trabajo.

Más aún, la educación en esta sociedad de la información, se ha visto obligada por las leyes del mercado, a modificar su proceso de aprendizaje y en vez de ir, por ejemplo, a la universidad, como señalaba Walter Benjamin a “descubrir la universidad como una pasión por el conocimiento” hoy se va a desarrollar “competencias” para poder “competir” en el mercado de trabajo.

El gran reformador de la educación Wilhelm von Humboldt afirmó en frase de Walter Benjamin “obsesionar a los muchachos con estar cinco o seis años en la universidad para ganarse la vida es la forma más feroz de perderla”.

El ser humano se forma, se deforma, se transforma por medio del proceso educativo, por ello, para ver el verdadero capital humano de un país, su auténtica riqueza no hay nada más que ver sus ratios educativas, su escolarización, sus índices de permanencia en él, y el abandono del mismo, la consistencia de sus leyes, la duración de sus curricula y de sus pensum académicos, la consideración social de la profesión de maestro, la de profesor secundaria y de universidad, sus salarios y su prestigio.

Si esto lo observamos en nuestro país los datos son no sólo preocupantes sino lamentables. España está a la cabeza de Europa de abandono escolar con un 23,5% de los jóvenes españoles, el doble de la media comunitaria, situada en el 11,9%,

Si observamos los datos de la Formación Profesional tampoco son halagüeños, los graduados en FP de grado medio fueron el 29% en 2011, por debajo de la OCDE (38%) y de la Unión Europea de 21 (45%).

Y se vemos el prestigio del profesorado ha habido necesidad de legislar de modificar el artículo 550 del Código penal para salvaguardar al profesorado como funcionario público ante la actitud de algunos padres y alumnos.

Una investigación de la Universidad de Murcia constató que el 65% de los profesores de Primaria, Secundaria y Bachillerato sufre el denominado síndrome del “burnout”. La Memoria del Defensor del docente de 2013 señala que el 18% dice sufrir acoso y amenazas en clase y el 5% ha sufrido agresiones por parte del alumnado. Y Hasta un 8% sufre presiones para cambiar la nota.

Por qué nos ocurre esto, porque nuestros políticos han sido incapaces de ponerse de acuerdo con un sistema educativo pedagógico estable.

Desde la última ley franquista Ley General de Educación (LGE) de 1970, en democracia, los españoles hemos tenido dos leyes educativas de UCD (la LOECE de 1980 y la LODE de 1985; tres del PSOE, la LOGSE de 1990, que diseminó la mayor parte de los contenidos bajo la responsabilidad de las Comunidades Autónomas, la LOPEG de 1995 y la LOE de 2006, que anuló la LOCE del PP que nunca llegó a ejecutarse plenamente, que introdujo la asignatura de Educación para la Ciudadanía, otra fuente de conflictos; dos del PP (la LOCE y la actual LOMCE que, tal como están las cosas no llegará tampoco a buen puerto dada la confrontación que ha creado.

Por todo lo anterior la educación en España se encuentra en tan bajo nivel. La politización educativa trata el alumno como un instrumento a manipular y por ello no es bien educado, impidiendo que pueda revertir sus conocimientos a la sociedad.

Se habla mucho de derechos y libertades pero se olvida que eso se fragua con un buen sistema educativo capaz de crear libertad intelectual y capacidad de pensar y no de adoctrinamiento.

El “Informe de Seguimiento de la Educación para Todo el Mundo”, elaborado todos los años por un equipo independiente y publicado por la UNESCO, hace referencia a la problemática que puede provocar la falta de inversión en la educación. Ahora que vienen meses de elecciones y los partidos políticos deben mostrar sus programas; ¿encontraremos algún partido político que sea capaz de proponer a la sociedad un sistema educativo capaz de parar definitivamente el marasmo y el desmadre que tiene nuestro sistema educativo?

Si analizamos bien lo que ha declarado Irina Bokova, Directora General de la UNESCO tras el citado informe: “Mientras que los países ricos están creando ya las condiciones necesarias para su recuperación económica, muchos países pobres afrontan la perspectiva inmediata de una recesión de sus sistemas educativos. No podemos permitir el surgimiento de una ‘generación perdida’ de niños privados de la posibilidad de recibir una educación que les permita salir de la pobreza” nuestro país no se escapa de esa declaración con un sistema caótico como el nuestro con 17 subsistemas educativos y creciendo el nivel de pobreza en la sociedad. El informe sobre la exclusión social en España afirma el 22% de españoles vive bajo el umbral de la pobreza, según el INE. El porcentaje de pobres sube a 29,2% si a las bajas rentas se añaden los hogares con carencias materiales.

¿Habrá algún partido que quiera enfrentar esta situación prioritaria y esencial y aportar su granito de arena para zanjar el problema de una vez?

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