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El Bachillerato Internacional, otra liga

La organización y el esfuerzo serán fundamentales y eso no limita sus momentos de diversión y su felicidad, junto con un especial interés en fomentar la solidaridad y la buena comunicación

SECUNDINO LLORENTE

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La Princesa Leonor está preparando las maletas para ir al Atlantic College de Gales, cerca de Cardiff, en el castillo de St Donat’s del siglo XII, para cursar los dos años del bachillerato. El Atlantic College es uno de los dieciocho Colegios del Mundo Unido que están en lo más alto del ranking mundial y cada uno se convierte en una pequeña comunidad internacional en la que jóvenes de todo el mundo tienen la oportunidad de convivir y estudiar juntos. Aplaudo la excelente decisión de la Casa Real por sacrificarse para conseguir la mejor formación de la futura reina.

La verdadera esencia de la vida académica de los Colegios del Mundo Unido se basa en el Programa del Diploma del Bachillerato Internacional (IB). Este programa está imponiéndose en la educación de todo el mundo y España no es una excepción. En los últimos años observamos un verdadero «sprint a codazos» de los colegios para entrar. Los miembros de la Organización del Bachillerato Internacional, fundado en Ginebra (Suiza) en 1968, no se podían imaginar que en sólo medio siglo su programa de calidad para estudiantes de entre 16 y 19 años llegaría a más de 5.400 centros en 158 países.

Aquí ya contamos con 167 colegios españoles que imparten Bachillerato Internacional. De ellos 122 son privados y 45 públicos. Ya son muy pocos los centros de élite privados que no lo imparten y se pretende que en cada provincia haya, al menos, un centro público que ofrezca esa opción. En este momento hay 49 colegios que están en proceso de autorización para empezar el curso del año que viene (2022-23). El auge es impresionante. En mayo de 2021 se graduaban 3.827 alumnos en España frente a los 2.611 de 2016. Por comunidades autónomas, Madrid es la que tiene un mayor número de centros con Programa del Diploma, seguida de Cataluña y Andalucía. En Cataluña hay 35 centros y cuatro de ellos en Tarragona, dos públicos: el Instituto Gabriel Ferrater i Soler de Reus y el Instituto Dertosa en Tortosa, y dos privados: Escola Internacional del Camp en Salou y Colegio Lestonnac en Tarragona.

El Bachillerato Internacional recibe este apellido porque forma personas con «mentalidad internacional» que contribuyan a crear un mundo mejor y más pacífico. Es un programa educativo riguroso y equilibrado que constituye una excelente preparación para la universidad y para la vida y está reconocido en todo el mundo por su alto nivel académico. Cuenta con una nueva metodología en la que los propios estudiantes sean los protagonistas de su aprendizaje. Se exige un perfil de alumnos con mentalidad abierta, indagadores, solidarios, pensadores, equilibrados, audaces, buenos comunicadores, reflexivos e íntegros.

En sus cincuenta años de vida este tipo de bachillerato ha revolucionado la educación universal y la española también. Es un modelo educativo muy trabajado y consolidado, pero con una mentalidad abierta capaz de adaptarse a los nuevos desafíos a los que nos enfrentamos. Y lo más sorprendente es que es idéntico para todos. Las abuelas de Tortosa o Reus quieren y pueden presumir de que sus nietas cursan el mismo bachillerato de la futura reina. Es el mismo programa para todo el mundo.

Los alumnos de cuarto de ESO que comiencen el próximo curso el Bachillerato Internacional en el Lestonnac de Tarragona tendrán en la primera quincena de mayo de 2023 los mismos exámenes finales que la Princesa Leonor: las mismas preguntas, a la misma hora en todo el hemisferio norte y con los mismos criterios de corrección. Por supuesto, los exámenes llegarán a los correctores sin nombre o nacionalidad. Imposible saber qué profesores calificarán a Leonor o a un alumno de la Escola Internacional del Camp de Salou.

Se basa en una metodología en la que los propios estudiantes son los protagonistas de su aprendizaje

El programa académico del Diploma del IB es muy simple y se desarrolla a lo largo de dos cursos. El currículo final puede variar de un centro a otro, pero todos los alumnos tienen que cursar seis asignaturas troncales: dos de Lengua, la materna y un idioma extranjero, una de Humanidades, una de ciencias experimentales, las matemáticas y una asignatura más dependiendo de los intereses universitarios del alumno (Arte, Química, Física, Economía, etc.). De estas seis, tres serán a nivel superior (con 240 horas lectivas en dos años) y tres a nivel medio (con 150 horas).

Además, es obligatorio cursar tres materias troncales: Teoría de Conocimiento como un curso interdisciplinario dedicado al pensamiento crítico y a la indagación sobre el proceso de conocer, la Monografía como una investigación sobre un tema de su interés y el CAS, como indican las siglas: Creatividad (teatro, música o arte), Acción (deportes) y Servicios de generosidad a la comunidad. El CAS son aproximadamente 150 horas. Estos niños son unos privilegiados de la sociedad y tienen que devolver algo a esa misma sociedad. Este programa se suele representar mediante un hexágono en cuyo centro se encuentran los tres componentes del tronco común.

La pregunta normal es a qué se debe tanta demanda de este programa y la respuesta más sencilla es que algún valor debe ofrecer para ser tan solicitado. «Algo tendrá el agua cuando la bendicen». Los hijos de Pedro Sánchez y de Yolanda Díaz estudiarán en el histórico ‘Ramiro de Maeztu’ de Madrid el mismo Programa del Diploma del IB de la princesa Leonor en Gales. El éxito no creo que se deba solamente a la inseguridad y el caos en que se encuentra el sistema educativo español, aunque también ayuda.

El IB ofrece un programa consolidado de una organización no gubernamental, que facilita la movilidad internacional de los estudiantes gracias a una metodología muy diferente a nuestro bachillerato: las ciencias experimentales se imparten sólo en el laboratorio y la relación entre el profesor y el alumno es diferente, mucho más viva y dinámica y, sobre todo, gracias a un currículo reconocido por universidades de España y de todo el mundo en las que los alumnos IB tienen las puertas abiertas.

En mi opinión la verdadera razón de que el Bachillerato Internacional esté «arrasando» en España está en su propia filosofía: los alumnos trabajan un envidiable perfil de la comunidad de aprendizaje, con un nuevo planteamiento metodológico y con una firme y decidida capacidad de trabajo. Porque no debemos equivocarnos ya que en el Bachillerato Internacional se pretende la excelencia y no el «buenismo» de promocionar sin trabajar. La organización y el esfuerzo serán fundamentales y eso no limita sus momentos de diversión y su felicidad, junto con un especial interés en fomentar la solidaridad y la buena comunicación.

Recuerdo las reflexiones de nuestros alumnos IB del instituto, al final de su Programa del Diploma: «Hemos trabajado mucho, han sido dos años muy intensos, pero con una buena organización el tiempo da para todo: deporte, música o diversión. Hemos sido muy felices aprendiendo y hemos aprendido mucho con felicidad. La experiencia ha merecido la pena y ha compensado nuestro gran esfuerzo». Los colegios IB están de moda, gozan de gran éxito, están en otra galaxia y juegan en otra liga.

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