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Opinion EDITORIAL

El Congreso pone cordura

Han tardado los socialistas en darse cuenta de que la formación de Pablo Iglesias les está robando el espacio de la tercera vía para resolver el problema de Catalunya

Diari de Tarragona

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Mariano Rajoy salió ayer del Congreso con el rabo entre las piernas. EFE

Mariano Rajoy salió ayer del Congreso con el rabo entre las piernas. EFE

El empeño del Gobierno del PP de impedir cualquier acto que tenga el más mínimo parecido con un referéndum le ha llevado a aplicar medidas que rayan en la violación de los derechos fundamentales de las personas. La prohibición de anuncios, la incautación de carteles, el decomiso de correspondencia, el peinado de medios de comunicación y la increíble convocatoria masiva de alcaldes, obligados a desfilar ante la Fiscalía, no se recuerda en este país ni  en los tiempos más oscuros de la dictadura. En su objetivo de amedrentar a los posibles votantes del referéndum, el PP no ha tenido escrúpulos y, afortunadamente, ayer no tuvo el respaldo del Congreso de los Diputados como pretendía una moción presentada por Ciudadanos, partido que ya no oculta su vocación de cayado del PP. Los socialistas rechazaron dar apoyo a la iniciativa del partido de Rivera al negarse éste a introducir una enmienda que abogaba por «abrir un espacio de diálogo y buscar una salida pactada y legal» al conflicto con Catalunya. Han tardado los socialistas en darse cuenta de que la formación de Pablo Iglesias les está robando el espacio de la tercera vía, la única que se vislumbra razonable para superar el conflicto catalán. Han tardado en percibir que alinearse al lado de un Gobierno que recurre a los modos de antaño para resolver el conflicto territorial sólo puede conducir a la audestrucción política. En el propio PP han comenzado a surgir voces internas que han expresado su incomodidad ante un despliegue de medidas que se observan con inquietud en las cancillerias de Europa. Si las elecciones autonómicas anticipadas en Catalunya se vislumbran como imprescindibles, también ha nacido el ruido que aboga por anticipar las generales. Ahora más que nunca los ciudadanos apelan a la cordura de los gobernantes para salir de una situación que ayer también comenzó a emitir brotes violentos y de amenazas intolerables contra concejales del PP y socialistas. La chispa es el preludio del fuego y la situación ya quema por todos lados sin nadie capaz de liderar una alternativa razonable.

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