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El Corredor, un clamo empresarial

En el fondo de tanta improvisación y chapuza en la construcción del Corredor subyace una falta de voluntad política

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Tarragona se convirtió ayer en el epicentro del clamor empresarial por el Corredor Mediterráneo. Convocados por Foment del Treball, el Cercle d’Economia y la Asociación Valenciana de Empresarios, más de 300 responsables de importantes firmas de todo el arco oriental de la Península lanzaron un mensaje al Gobierno de España para que de una vez se tome en serio completar la comunicación estratégica ferroviaria con ancho internacional desde Algeciras a la frontera con Francia. Esta vía de comunicación significa la columna vertebral de un territorio que concentra casi el 50% de la población española y que genera el 45% del producto Interior Bruto. Sin embargo, el modelo radial de comunicaciones que siempre ha imperado en España para convertir la capital en el eje fundamental de todo el entramado de comunicaciones, ha operado en detrimento de otras zonas, pese a disponer de mayor vitalidad empresarial. La construcción del Corredor Mediterráneo es un auténtico despropósito de planificación, con toda variedad de ancho de vías en según qué tramos, con un proyecto chapuza de tercer carril que se había elegido como opción rápida y provisional y que todavía está por hacer. Está claro que en el fondo de tanta improvisación y de tantos apaños inútiles subyace la falta de voluntad política para apostar decididamente por una arteria troncal estratégica que también acabaría beneficiando al conjunto de España.

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