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Opinion EDITORIAL

El Estado apunta a los bolsillos

El choque de trenes ya no es una metáfora a futuro. Ya se ha producido y empieza a provocar consecuencias graves para el patrimonio de dirigentes del PDeCAT

Diari de Tarragona

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La confrontación abierta entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno central ha comenzado a entrar en el terreno de las consecuencias concretas. De forma estratégica, con precisión sicológica calibrada al milímetro, horas antes del trascendental pleno del Parlament que se celebra hoy, el Tribunal de Cuentas citaba para el próximo 25 de septiembre al expresident de la Generalitat Artur Mas, a la exvicepresidenta Joana Ortega, a la exconsellera d’Ensenyament Irene Rigau, al exconseller de la Presidència y exportavoz del Govern Francesc Homs, y a media docena más de ex altos cargos del Govern para que hagan efectivo el pago conjunto de una fianza de 5,12 millones de euros que se destinaron para realizar la consulta del 9-N. La cifra está desglosada partida por partida a tenor de los cálculos realizados sobre el despliegue logístico que significó el 9-N. El president Puigdemont ha calificado la actuación del Tribunal de Cuentas  de «represalia económica» y de  «incautación». Junts pel Sí y la CUP han pedido la celebración de un pleno extraordinario del Parlament viernes para abordar la cuestión mientras la ANC y Òmnium Cultural  han pedido a los catalanes que hagan aportaciones económicas a la ‘caja de solidaridad’ que crearon meses atrás para ayudar a pagar las multas y fianzas vinculadas a la organización  del 9 de noviembre. La estrategia del Gobierno de Rajoy está muy clara. Se trata de amedrentar a todos los que, de una forma u otra, participen o colaboren en la organización del referéndum del 1 de octubre. Y además la advertencia no se anda con chiquitas. Si el 9-N, que el propio Gobierno central calificó de charlotada, ha supuesto una factura que puede arruinar el patrimonio personal de los dirigentes que participaron en la organización, ¡hasta dónde puede ascender la represalia económica por el 1-0 que se despliega con toda la intención de que suponga una consulta plenamente homologada en la organización y en las formas! El choque de trenes ya no es una metáfora. Ya se ha producido y empieza a tener consecuencias.                      

 

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