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El Penedès pierde músculo industrial

Tras los anuncios de Sant-Gobain en L’Arboç y Alfisa en Santa Margarida i els Monjos, Bosch ha anunciado que quiere cerrar la planta de Castellet i la Gornal

JOSE-DANIEL VILA ROBERT

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En las elecciones del 24M del año 2015, Pedro Sánchez hizo campaña hablando de la necesidad de «una España industrial que exporte bienes y servicios, y no inteligencia y trabajadores». Actualmente el peso porcentual del sector industrial en el Producto Interior Bruto (PIB) es del 16%, mientras que en el año 1975 era del 30%. Está claro que hemos ido marcha atrás. Y la riqueza se genera, fundamentalmente, a través de la industria. El sector terciario, especialmente el turismo, es otra cosa. Progresivamente hemos perdido músculo industrial.

En Catalunya la industria continúa acumulando malas noticias. Tras los anuncios de cierre de Nissan, Saint-Gobain en L’Arboç y Alfisa en Santa Margarida i els Monjos y los recortes de plantilla de ICL en Suria y Sallent, el Grupo Bosch acaba de comunicar sus intenciones de cerrar la planta de Castellet i la Gornal (Barcelona), donde trabajan 300 trabajadores. La decisión del fabricante alemán se ha comunicado en una reunión con la asistencia del director de la planta y del jefe de Recursos Humanos en España.
Los trabajadores han exigido negociar directamente con la gerencia de la empresa o de la división de movilidad, con el objetivo de poder valorar las causas y los motivos y poder optar por algún tipo de alternativa que dé continuidad a la planta. Obviamente, es lo que siempre se plantea con dificultades.

Catalunya pierde peso en Europa y no se consiguen alternativas adecuadas para desvirtuar el efecto negativo de los cierres

La planta de Castellet i la Gornal se ha sometido en los últimos años a varios planes de viabilidad con medidas tales como expediente de regulación de empleo, bajas incentivadas y reducciones salariales. En el año 2003, la compañía tenía 1.200 empleados en esas instalaciones, frente a los 300 actuales. 

Los sindicatos señalan que este dato demuestra una falta de implicación y de inversión por parte de la multinacional. Bueno esto es lo que dicen los sindicatos, mientras que la empresa argumentará con toda probabilidad, que no ha faltado implicación, sino que la falta de viabilidad se ha ido poniendo progresivamente de manifiesto.

La factoría de Castellet i la Gornal, que cuenta con una superficie de 26.000 metros cuadrados, es un proveedor desde hace más de 40 años de los principales fabricantes de la industria del automóvil. Tiene una capacidad productiva de 1,9 millones de limpiaparabrisas delanteros y 3,3 millones de limpiaparabrisas traseros. En el año 2018, su facturación alcanzó los 84 millones de euros.  

Bosch es un grupo industrial alemán con sede en Stuttgart, productor de componentes de automóvil, robots industriales, tecnología para la construcción y bienes de equipo. En 2019, obtuvo un beneficio neto de más de 2.000 millones de euros, lo que supone una reducción del 42 por ciento. La facturación fue de 77.700 millones, un 0,9 por ciento menos que en el año anterior. La multinacional atribuyó estos resultados al contexto de debilitamiento de la economía mundial y a una disminución del 5,5 por ciento en la producción de automóviles en todo el mundo.

Hay que destacar la gravedad de que un cierre importante corresponda, precisamente, al sector del automóvil que debiera mantener un peso muy importante dentro del sector industrial en su conjunto. Pero, lamentablemente, Catalunya pierde peso en Europa y no se consiguen alternativas adecuadas para desvirtuar el efecto negativo de los cierres.

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