El Sr. Torra y la cara oculta de Lluís Companys

SALVADOR CAAMAÑO MORADO

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El Sr. Torra y la cara oculta de Lluís Companys

El Sr. Torra y la cara oculta de Lluís Companys

Quim Torra -al que seguramente le quedan dos telediarios en el cargo- aprovechó el «solemne» mensaje institucional de la Diada, no para hablar de los graves problemas por los que atraviesa Cataluña, ni para hablar de como el Procés nos está llevando a la ruina; se dedicó, una vez más, a cargar contra el malvado Estado español y a vender, cómo no, que la independencia es la pócima mágica que solucionará todos los males de su «oprimida» Cataluña. Comparó a los represaliados por el franquismo con los políticos condenados por los hechos de octubre de 2017, a los que se refirió como «presos políticos» y «exiliados» (en alusión a los fugados). Y exigió al Gobierno y al Rey que pidan perdón, públicamente y de forma «solemne» por la detención y el fusilamiento del presidente Companys, así como por los catalanes muertos en el exilio, en los campos nazis o en las cárceles franquistas.

Con esto Torra, como viene haciendo el nacionalismo desde hace décadas, quiere además de mitificar a Companys, identificar a la España democrática con la represión del franquismo. Y mira el pasado, como los tuertos, con un solo ojo. No dijo absolutamente nada (como suelen hacer izquierdistas y nacionalistas), sobre la terrible represión y los miles de asesinatos producidos en la retaguardia de Cataluña presidida por Companys (entre 1936-1939) por parte del Front Popular. Según Paul Preston, historiador poco sospechoso de ser profranquista, las personas asesinadas en Cataluña, entre 1936 y 1939, fueron 8.352, es decir, el doble de las producidas por la posterior represión franquista.

¿Tal vez el Sr. Torra, muy asiduo de Montserrat y la Moreneta, no sabe que en la Cataluña presidida por Compañys, la Iglesia catalana fue literalmente masacrada, con cuatro obispos y 2.437 religiosos asesinados (muchos de ellos con una crueldad extrema) y más de 4.000 templos y edificios religiosos devastados o profanados, destruyéndose decenas de miles de obras de arte religioso?. ¿Sabrá que el reusense Joan García Oliver líder de la CNT-FAI, siendo conseller de la Generalitat, en Radio Barcelona arengaba a las masas diciendo: «¡Matad, destruid, incendiad! (…) ¡Hay que destruir la Iglesia!», y que a estas acciones le llamaba «gimnasia revolucionaria»? ¿O que el vendrellense, Andreu Nin (líder del POUM y conseller de Justicia de la Generalitat con Companys) decía en La Vanguardia (2/8/36): «Hemos resuelto el problema de la Iglesia (…) hemos suprimido sus sacerdotes, las iglesias y el culto»? Y que el propio Companys al ser preguntado, en una entrevista, por el periódico francés L’Oeuvre (21-8-1936) sobre una hipotética restauración del culto católico en Cataluña dirá: «Ese problema no se nos plantea ahora, porque la práctica totalidad de las iglesias han sido destruidas!», hecho que justificó. Y respecto al papel de los anarquistas de la FAI dirá: «las inquietudes que algunos pueden haber tenido sobre este tema no están fundamentadas, los anarquistas ... colaboran con nosotros y se llevan muy bien con los nuestros (...)?».

¿Sabrá el Sr. Torra que los conocidos como Fets de maig de 1937, que fueron los sangrientos enfrentamientos entre las propias organizaciones del Front Popular en Cataluña, se saldaron según datos oficiales con cuatrocientos muertos y más de mil heridos? ¿Sabrá de lo sucedido en los terribles barcos prisión (Río Segre, Uruguay, Isla de Menorca…) donde los miles de presos que por ellos pasaron, sobrevivían en condiciones infrahumanas y que la mayoría de ellos acabaron siendo fusilados con el método de las denominadas «sacas»? ¿Conocerá, lo sucedido en las aterradoras checas de Barcelona, como la de San Elías. ¿O que en la Cataluña del Front Popular en 1938 se crearon siete terribles campos de concentración diseñados y controlados por el SIM que estaban dirigido por agentes estalinistas que reprodujeron el «gulag» soviético?

Todas esas víctimas, Sr. Torra, no le merecen a usted, ni disculpas, ni recuerdo, ni Memoria Histórica, ni ¡nada!. Seguramente, usted es de los que piensa que todos estos, bien muertos están.

Siguiendo con Companys, supongo que sabrá usted que sus también admirados hermanos Miquel y Josep Badia ( líderes de las juventudes de ERC y creadores de los escamots paramilitares de Estat Català, odiaban a Companys. Miquel Badia escribió en 1934: «Nosaltres no cabem en el mateix partit on hi hagi un Companys i tota la colla de pispes, immorals i arribistes que l’envolten; és necessari que fem el nostre partit: molt nacionalista, molt obrerista i sobretot, honrat i idealista» (carta de desde París a Pere Ferrer i Batlle). Poco después, los hermanos Badía serían asesinados por pistoleros de la FAI . Para muchos miembros de Estat Català, Companys tuvo mucho que ver en el asunto.

¿Sabe Sr. Torra, que los tres principales testigos de cargo de la acusación en la causa (Nº23468-1940) contra Lluís Companys fueron tres significados catalanes: Josep Tapies Mestres, el padre del célebre pintor Antoni Tàpies, uno de cuyos lienzos de gran formato preside la sala donde se reúne el Govern de la Generalitat. Otro de estos acusadores en el proceso fue Carlos Trías Bertrán, tío de Xavier Trías, el último alcalde convergente de Barcelona. Y el tercero de estos principales testigos de la acusación fue el reputado doctor Joaquim Maria Balcells i Serch

¿Sabía que Joan Solé i Plá, médico y diputado de ERC (1932-1939) y hombre próximo a Macià, dijo de Companys: «en el fondo es un enfermo mental, un anormal excitable y con depresiones cíclicas; tiene fobias violentas de envidia y de grandeza violenta, arrebatada, seguidas de fobia de miedo, de persecución, de agobio extraordinario y a veces, ridículas» y añadió que muchas veces «el señor Macià, con energía, lo regañaba, excitándole el amor propio». («Contra Companys, 1936» Enric Ucelay Da Cal y otros. Ed. univ. de València, 2012). O que Josep Recasens i Mercadé, que fue miembro del Comité Nacional del PSOE por Catalunya y fundador de la Agrupación Socialista de Reus, en sus memorias: Vida inquieta: combat per un socialisme català 
(Ed. Empuries, 1985). en relación al fusilamiento de Companys dirá: «Al hombre despreciable [por su acción de gobierno durante la guerra], lo han convertido [los franquistas] en mártir. Ante su sacrificio, nos tendremos ahora de inclinar conmovidos y respetuosos,..». Y podríamos seguir dando opiniones similares, como las de Joan Puig i Ferreter, diputado de ERC y conseller de la Generalitat en sus Memòries polítiques.

Para terminar, ¿sabía usted, que el doctor Miguel Aleu Padreny (1910-2011) que fue testigo de excepción de lo sucedido en la retaguardia en Tarragona, médico forense durante Guerra Civil, en una entrevista que le hizo el periodista y escritor Francesc Basco, preguntado por las atrocidades cometidas por ambos bandos en Tarragona, irónicamente dijo: «aquí els del Front Popular guanyen per golejada».

En Cataluña nadie tiene intención de contar estas cosas. Al contrario, aquí seguirán con sus sus ocultaciones, sus manipulaciones y sus mentiras, alimentando el victimismo, el separatismo y el discurso del odio contra España. Espero que lo dicho en este artículo no se considere como apología del franquismo.

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