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El alcance de la recuperación

'La recuperación tiene que ser inclusiva o generará aún más indignación'
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Estos días pasados, ha habido cierta polémica sobre el concepto y el alcance de la recuperación económica. Primero, el presidente del Gobierno aseguró con imprudente rotundidad que la crisis es ya historia pasada; la respuesta social fue dura y desabrida y poco después el propio Rajoy matizaba su inicial aserto para poner de manifiesto que no todo el mundo disfruta en la misma medida de la recuperación. Pero la tendencia natural del Gobierno, ya se sabe, es exagerar la bonanza.

En realidad, la crisis que acabamos de vivir y que todavía palpita en las graves secuelas que padecemos ha sido de tal magnitud que no es razonable hablar de recuperación sin tener en cuenta los colectivos que aún sufren las consecuencias de la doble recesión. A día de hoy, hay en este país un 24% de parados, un 24,6% de trabajadores temporales y un 15% de trabajadores a tiempo parcial, de donde se desprende que cerca del 64% de la población activa está en una situación precaria. Pero si se desgrana todavía más el infortunio, se obtendrá que más de 2,7 millones de parados lo son de larga duración y que cerca de 1,8 millones de hogares tienen a todos sus miembros en paro. Si se piensa que la cobertura del desempleo ya es sólo de poco más del 57%, se entenderá bastante bien la situación promedio de la ciudadanía de este país, en que las clases medias, o una parte importante de ellas, han decaído claramente en la proletarización, y sin esperanza de que vayan a ser redimidas.

Así las cosas, cuando se quiera analizar la salida de la crisis tras la doble recesión, servirá de poco aludir a indicadores abstractos como el crecimiento económico, que ofrece una visión macroeconómica expresiva pero que no da cuenta de la gran desigualdad que se ha instalado en el país a consecuencia del desastre. Porque, como ha escrito un periodista económico de prestigio, «la recuperación tiene que ser inclusiva o generará aún más indignación».

En otras palabras, para examinar cabalmente la evolución de este país habrá que ponderar la reducción de paro, el incremento de empleo indefinido y estable, la situación laboral de la juventud y la reducción de las inequidades.

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