Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

El alma de Atapuerca

Juan Carlos Viloria

Whatsapp

Reconozco que me ha hecho mucha ilusión el descubrimiento vía ADN de que los humanos de la Sima de los Huesos de Atapuerca en Burgos eran neardentales y no denisovanos. Según un estudio genético publicado en ‘Nature’ aquellos individuos que vivieron hace unos 400.000 años formaron parte de la mítica especie extinguida que coexistió con el Homo Sapiens. Eso quiere decir que los habitantes de la Sierra de Atapuerca ya se comunicaban con un lenguaje hablado aunque muy primitivo, enterraban a sus muertos, tenían herramientas de piedra o hueso y hasta elaboraban objetos de valor artístico. Es que a mí nunca me ha gustado esa sentencia de que «el hombre desciende del mono» aunque sea verdad y en algunos casos parezca que es el mono el que desciende del hombre. Porque entiendo que el alma, la energía, la sustancia espiritual no pueden heredarse de un antropoide por muchos millones de años que pasen y todas las teorías de la evolución se confabulen en proclamarlo.

Digo que me ha hecho mucha ilusión porque en el Paleolítico inferior de mi existencia, es decir con once o doce años, exploré con mi pandilla unas cuevas abandonadas cerca de Ibeas de Juarros a 13 kilómetros de Burgos. Con rudimentarios carburos de minero y alguna linterna realizamos varias incursiones.

Atapuerca a lo largo de más de cuatro décadas ha sido laboratorio modelo de trabajo minucioso y científico que ha culminado lenta pero tenazmente el descubrimiento del rastro sepultado durante casi un millón de años de la evolución humana. Pero a pesar de su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, del Príncipe de Asturias y haberse levantado en la capital castellana el fascinante Museo de la Evolución carece del tirón popular que merece. Si Atapuerca lo pillan franceses o italianos habría peregrinaciones de todo el mundo para mirarse en el espejo del cráneo y el alma de nuestros más remotos antepasados.

Temas

  • OPINIÓN & BLOGS

Comentarios

Lea También