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El beneficio invisible de los Juegos

El ruido por el aplazamiento de los Juegos ha tapado las inversiones de más de 50 millones y los 530 puestos de trabajo

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El lamentable aplazamiento de los Juegos del Mediterráneo ha eclipsado el resto de aspectos que giran en torno al, de momento, frustrado evento deportivo. El ruido generado por la batalla política, la división interna en el propio Consistorio y, en definitiva, los intereses partidistas, han tapado absolutamente todo lo que de positivo ya están dando los Juegos a Tarragona. Podrán argumentar los más derrotistas que los beneficios inducidos por el evento son poco más que el chocolate del loro. Sin embargo, no corren tiempos para menospreciar ninguna iniciativa por pequeña que sea. Según los cálculos facilitados por el concejal responsable de los Juegos, Javier Villamayor, las obras se están llevando a cabo han significado la creación de 530 puestos de trabajo directos y otros 300 indirectos. Pase lo que pase con el evento deportivo, que debe disputarse aunque solo sea por salvaguardar el prestigio de la ciudad, la inversión de más de 50 millones de euros en equipamientos como el Palau d’Esports y el Complex San Jordi, ya no se lo quita nadie a Tarragona. Es evidente que no podemos hablar de una transformación profunda de la ciudad, como la que vivió Barcelona en el 92, ni siquiera podemos compararnos con lo que significaron los Juegos del Mediterráneo para Almería en unos tiempos en los que las inversiones públicas llovían a espuertas. Con todo, que nadie desprecie el beneficio invisible de los Juegos. Sin triunfalismos, por descontado.

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