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El cajero

Antoni Coll i Gilabert

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El martes leí su modesta esquela. Debajo del nombre, José Saura Godó, venía su título profesional: Excajero de La Vanguardia.

Han pasado 35 años desde que me dio el último sobre, pero he recordado la escena de aquellos pagos salariales con ayuda del imprescindible libro de Lluís Foix Aquella porta giratòria.

Su despacho estaba en un piso superior del periódico de la calle Pelayo.

«¡Paguen!», gritaba alguien, y los redactores nos aprestábamos a subir a ver al Sr. Saura, que metía en un sobre marrón la cantidad que cobrábamos cada uno. Siempre en metálico.

Tenía rango de jefe de sección y la simpatía general de quien sólo puedes esperar que te dé dinero.

Nada de talones ni ingresos bancarios. Era dinero que La Vanguardia ingresaba con sus ventas y sus anuncios, también con las esquelas… como la que el martes llevaba su nombre y que me ha traído estos sencillos recuerdos.

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