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El caos de cada nevada

Una organización más precisa permitiría aprovechar mejor los medios contra la nieve y evitaría el caos de cada temporal
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La gestión de las inclemencias meteorológicas sigue siendo una asignatura pendiente en Catalunya. Ayer volvió a ponerse de manifiesto con la llegada de un temporal de nieve que barrió esencialmente las comarcas centrales y meridionales. No fue un temporal de enormes proporciones con precipitaciones importantes y de larga duración. Nada de eso. Sin embargo, bastó que barriera el país en hora punta para provocar un colapso circulatorio de enormes proporciones. Las principales autopistas y vías de comunicación de Catalunya se vieron afectadas, lo que contribuyó a elevar el desconcierto entre los conductores que se disponían a trasladarse a sus respectivas localidades laborales. Actualmente, la precisión de las previsiones meteorológicas es casi quirúrgica. De hecho se advirtió que ayer por la mañana nevaría en los lugares donde efectivamente nevó. Entonces, ¿por qué no se dispuso los medios para evitar el considerable desorden que se formó en las carreteras? Es evidente que el clima catalán no justifica invertir en exceso en un dispositivo para combatir las nieves y los hielos. No hace falta. Y seguramente ayer había medios suficientes para hacer frente al temporal, pero falló la organización. Fallaron los criterios para cortar el tráfico, falló la distribución de sal de forma preventiva en los puntos críticos y falló la información que, gracias a las redes sociales, quedó en manos de los propios afectados, muy enfadados, por cierto, y con razón.

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