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El ciclón Greta Thunberg pasa por Madrid. La necesaria contestación a los lentos avances que el COP25 anuncia

Deuda ecológica. En los 210 primeros días del año, la humanidad ya ha consumido los recursos que tenía a su disposición. Al ritmo actual, para saciar el consumo de recursos necesitaríamos el equivalente a 1,75 Tierras

JAVIER PONS

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JAVIER PONS

JAVIER PONS

Llevo desde el pasado mes de julio queriendo escribir sobre el problema global más importante al que nos enfrentamos y han tenido que repetirse unas elecciones y que el baile de negociaciones me aburra para que me anime a abordarlo por fin.

Por lo tanto la primera crítica (el primer «zasca» que dicen ahora) que llevaría implícito este artículo sería para mí mismo que a pesar de las circunstancias no ha considerado valioso compartir algún dato o pensamiento sobre la crisis climática.

El pasado 30 de julio La Vanguardia publicaba un artículo encabezado por este titular: crece la deuda ecológica. Y versaba sobre un hecho del que francamente nunca me había parado a pensar: nuestro planeta tiene un presupuesto disponible para echar mano a los recursos naturales que cada año agotamos más pronto. En este caso y este año el artículo hacía de portavoz de la organización Global Footprint Network que es uno de los organismos independientes que evalúan este dato de la economía anunciando que en seis meses ya habíamos agotado ese presupuesto de recursos.

Según esos datos publicados en los 210 primeros días del año, la humanidad ya ha consumido los recursos y servicios ambientales que tenía a su disposición.

Al ritmo de consumo actual, para saciar el actual consumo de recursos necesitaríamos el equivalente a 1,75 Tierras.

Estos datos deberían llevarnos a una alarma inmediata…tan potente como cuando se ponen en solfa las pensiones o la calidad de los servicios públicos.

Pero aquí no ha pasado absolutamente nada.La deuda ecológica causada por la sobreexplotación de los recursos que disponemos ha ido creciendo y muy pocas voces se han levantado para encarar el problema de una forma estructural.

Estamos tan preocupados por las cosas pequeñas,absurdas y a menudo insignifcantes que nos olvidamos de lo importante.Y en este caso el macro sí que importa y no responde a estadísticas corporativas o transnacionales sobre la marcha de la economía:en este caso estamos hablando de la salud del planeta.

Me excuso por tomar directamente estos datos de los compañeros pero me parecía oportuno refrescarlos estos días cuando en Madrid estamos conviviendo con 40.000 personas que han venido a discutir en el COP 25 sobre las medidas que se decidieron hace ya unos años y no se han llevado a ejecución en gran medida.

Reacción tardía

Esta conferencia comenzó a celebrarse en 1995 tras la evidencia mundial de que la acción del hombre era afectaba indiscutiblemente sobre los recursos naturales. Algo tarde nos convencimos (bueno... algunos porque hay muchos que siguen negándolo) teniendo en cuenta que los primeros estudios que profundizaron sobre el cambio climático datan de principios del siglo XIX cuando se identificó por primera vez el efecto invernadero.

Han pasado dos siglos y cuarto y todavía tenemos que organizar cumbres para afrontar los hechos con medidas colectivas. El protocolo de Kyoto (1997) lo firmaron 83 países que fueron creciendo hasta 180 en 2001 (China, Australia y EEUU se quedaron fuera en esa ocasión). Más recientemente el acuerdo de París ya incluyó a China, Rusia y EEUU lanzándose un mensaje de esperanza donde por primera vez parecía haberse logrado un consenso sobre el diagnóstico y las medidas para atenderlo.

Hace poco tiempo el presidente norteamericano, Donald Trump, fiel a si mismo y a sus votantes más extremistas decidió retirar a su país del tratado.

Paralelamente a estas (exitosas o no) conferencias, la sociedad ha decidido tomar partido y levantar la voz ante la inacción de los políticos. En concreto es la juventud la que ha tomado el liderazgo de este nuevo movimiento global. Estos días ha visitado la ciudad Greta Thunberg para liderar eventos alternativos a la cumbre oficial a la que también se asomó.

Desde que hace mas de un año comenzó a protestar los viernes sobre la grave situación a la que se enfrenta el planeta, esta joven se ha ido perfilando como una nueva voz capaz de liderar (entre muchos más que llevan más tiempo) al menos la sección más joven del movimiento.

¿Que a veces hay sobreexposición y sobreactuación de ella y de su entorno? Puede ser cierto pero que las nuevas luchas en los nuevos tiempos necesitan nuevos símbolos lo es también.

En una ciudad donde sus recién elegidos dirigentes conservadores hace tres meses anunciaban que iban a revertir los tímidos avances que se habían dado en la lucha contras la contaminación (Madrid Central) es de agradecer que una joven de 16 años encabece una masiva movilización para llamar la atención sobre un problema que ella y su generación padecerá más que nosotros. ¿Y del gobierno? Como dirían Tip y Coll, hablaremos en el siguiente artículo.

* Periodista. Javier Pons inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de ‘El Terrat’, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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