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Opinion editorial

El comedero de los partidos

Las administraciones están para servir al ciudadano y no para convertirse en el modus vivendi de los partidos

 

Diari de Tarragona

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Las diputaciones son un gran aparato para la colocación de cargos políticos.

Las diputaciones son un gran aparato para la colocación de cargos políticos.

La reciente constitución de las administraciones locales (ayuntamientos, consells comarcals y diputaciones) nos ha ofrecido un espectáculo de pactos y arreglos sumamente desconcertante. Ni la invocación a un sumo objetivo como pudiera parecer el pacte de país ha evitado que muchos de los acuerdos sellados en las referidas administraciones desprendieran un sospechoso tufillo de componenda. Desde todos los partidos han invocado al marchamo local para justificar cruces contra natura. En muchos casos es así. El mundo local presenta unas claves específicas que no siguen la misma lógica ideológica de los partidos. Pero no es menos cierto que los partidos no han conseguido evitar la imagen de un reparto del pastel. Aquello que se ha querido presentar como una batalla por el espacio ideológico, o como un sacrificio personal en aras al bien común, no ha sido más que una cruzada sórdida por el comedero. Y es que la representación política en las administraciones no implica solamente el escaño. El reparto del poder conlleva la asignación de unos puestos de libre designación que recaen directamente en las guardias pretorianas de cada político. Unos puestos, por cierto, muy bien remunerados. En el reportaje que ofrecemos en esta edición podemos comprobar que sólo entre el Ayuntamiento de Tarragona y la Diputación provincial reparten 136 cargos a dedo. Los máximos responsables de las referidas administraciones querrán rodearse de personas de su confianza, pero no parece imprescindible que esta condición se multiplique bíblicamente en tantos puestos administrativos. Además, en instituciones cuya competencia se ciñe a cuestiones de gestión local, que además están dotadas de generosas plantillas de funcionarios competentes, deberían cubrirse estos puestos de confianza con el personal propio. ¿O es que la finalidad de tanto momio es otra? Es decir, ¿no será que los partidos están convirtiendo las administraciones públicas en su modus vivendi? Las instituciones están para servir al ciudadano, no a unas siglas. Las que sean.

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