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El gélido encuentro

Rajoy y Sánchez escenificaron de forma evidente que las únicas salidas pasan por un gobierno de izquierdas o las elecciones

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El fugaz encuentro de ayer tarde en el Congreso entre el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha servido para ratificar que la gran coalición propuesta por el PP no es viable y también para corroborar que los populares no propiciarán con su abstención un gobierno de coalición entre el PSOE y Ciudadanos. El distanciamiento entre los dos principales partidos del Estado quedó inmortalizado de entrada con la negativa de Rajoy a dar la mano a Sánchez ante las cámaras. En privado se saludaron, pero en el escenario público, Rajoy evidenció un gesto vengativo, muy inoportuno si realmente quería convencer al líder socialista de que la gran coalición es la mejor alternativa para dar estabilidad política a España. El otro dato que avala los nulos resultados del encuentro es su fugaz duración. Apenas media hora estuvieron reunidos ambos políticos. Ciertamente es la primera vez que mantienen un contacto en el marco de la búsqueda de una solución al endiablado resultado electoral del 20D, pero todos los indicadores auguran que el único desenlace posible pasa por un gobierno de izquierdas auspiciado por la incómoda abstención de los partidos independentistas. O bien, la última salida que nadie quiere, que son las elecciones anticipadas. En el teatro de la política española no se vislumbra un desenlace a la catalana con un Puigdemont en la manga de nadie.

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