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El muro de la discordia… que no pagará México

Mucho en juego. El muro puede ser una promesa legítima de Trump, lo que no lo es es decir que lo pagará México. La prueba es que ya no lo repite como hizo en campaña 

Gustau Alegret

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Mañana, martes, Donald Trump pronunciará su tercer discurso sobre el Estado de la Unión, una tradición política estadounidense por la que quien preside la Cámara de Representantes llama a las dos cámaras a una sesión conjunta para escuchar al presidente del país.

El discurso, que tenía que haberse pronunciado el pasado 29 de enero, se canceló porque la demócrata Nancy Pelosi, que hoy controla la Cámara de Representantes, se negó a invitar a Donald Trump mientras la administración estuviera parcialmente cerrada. Es muy probable que mañana Trump aproveche su discurso para volver a defender la necesidad de la construcción del muro en la frontera con México, una promesa electoral no cumplida y para la que le pide al Congreso 5.700 millones de dólares para comenzarla.

El muro se ha convertido en un símbolo para el mandatario estadounidense y también para los demócratas. Trump quiere cumplir su principal promesa electoral para demostrar que él es un político que cumple, y los demócratas se han empeñado en negárselo.

Todos saben que si hay muro, gana Trump, y si no hay muro, ganan los demócratas. Pero en este pulso que bloquea la política estadounidense, parece que ya nadie se acuerda de que Trump llegó a la Casa Blanca con la promesa, clara –porque la repitió cientos de veces–, de que quería construir un muro en la frontera y que lo pagara México.

El gobierno del expresidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y el del actual mandatario, Andrés Manuel López Obrador, negaron desde el primer momento la posibilidad de que México fuera a pagar por un muro. Hoy es tan claro que esa no es una opción que Trump, desesperadamente, permitió que la Administración federal estuviera parcialmente cerrada durante casi cinco semanas para forzar, sin éxito, a que el Congreso le autorizada los fondos.

Al final tuvo que ceder, humillado, y aceptar un presupuesto sin fondos para el muro que financiaba la Administración por solo tres semanas para que demócratas y republicanos se pusieran a negociar. El plazo termina el 15 de de febrero.

Trump no está cumpliendo su promesa, y sabe que la opción de que el muro lo pague México es una entelequia.  

En los últimos días su narrativa sobre el muro ha derivado en lo que muchos analistas ven como una preparación para recurrir a sus poderes presidenciales si el presupuesto del Congreso no incluye los fondos para el muro a partir del 15 de febrero. 

El jueves, en una entrevista con el diario The New York Times, envió un mensaje a los negociadores: están «perdiendo el tiempo», les dijo, si no van a incluir una partida para el muro. Nadie habla de México ni de cómo el país vecino va a pagar por el muro. Solo cuando se le cuestiona, Trump responde con argumento peregrinos.

El último de estos argumentos fue decir que México lo pagaría a través del reciente acuerdo comercial de América del Norte que se firmó el 30 de noviembre. Según Trump, Estados Unidos va a reducir el déficit comercial con México, que en 2017 fue de 63.000 millones, lo que le permitirá disponer de fondos para su proyecto.

El problema es que el déficit comercial no es una medida de cuánto dinero en efectivo envía el gobierno de los Estados Unidos a México y cuánto le devuelve éste. El déficit comercial es una medida de cuánto gasta Estados Unidos en bienes y servicios de México en comparación con la cantidad que México, es decir, los mexicanos, gasta en bienes y servicios estadounidenses.

Reducir el déficit comprando menos no quiere decir que el gobierno federal tenga más dinero. Se lo ahorran los empresas o los ciudadanos, que son las que compran esos bienes y servicios, no la Administración.

No, México no va a pagar por el muro, ni directa ni indirectamente, y Trump lo sabe, y lo saben los republicanos y los demócratas en el Congreso.

El muro puede ser una promesa legítima de Trump, lo que no lo es es decir que lo pagará México. La prueba es que Trump ya no lo repite como hizo en campaña.  
 

Gustau Alegret és director de noticias en Estados Unidos de NTN24 y colaborador de RAC1. Experto en comunicación política y corporativa

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