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El órdago pueril del Brexit abrupto

Periodista. Corresponsal de la agencia Colpisa en el Reino Unido. Es experto en la cuestión de Irlanda del Norte y el extinto IRA y en el Brexit.

Iñigo Gurruchaga

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Iñigo Gurruchaga

Iñigo Gurruchaga

Los funcionarios están orgullosos de su tarea en los dos últimos años. Centenares de documentos para sostener la negociación de un Acuerdo de Retirada, rechazado por el Parlamento por cuestiones políticas pero admirable por la claridad con la que europeos y británicos articulan las consecuencias técnicas del Brexit y sus soluciones.

Para el caso de que no haya acuerdo, los funcionarios británicos han publicado también los preparativos necesarios: desde cómo las escuelas deben informar a sus alumnos con padres de la UE que deben registrarse para seguir en el sistema educativo hasta la obligación de que los británicos obtengan una licencia internacional y seguro de tarjeta verde para conducir en países de la unión.

Un balance del nivel de preparación para el Brexit sin acuerdo publicado en febrero, un mes antes de la prevista marcha de la UE, el 29 de marzo, decía: «En las semanas recientes, el Gobierno ha aumentado la comunicación con empresas e individuos para proveerles de la información que necesitan para prepararse». En el siguiente párrafo reconocía que ni empresas ni individuos estaban haciendo caso.

Los funcionarios han publicado los preparativos necesarios por si no hay acuerdo

Solo 40.000 de los estimados 250.000 importadores que deben registrarse so pena de no poder rellenar la documentación aduanera estaban en regla. Según un sondeo del Ministerio para la Marcha de la UE, el 55% de los británicos creía que las consecuencias de la salida abrupta no les afectaría.

Pero los ‘brexiters’ han convertido en dogma una absurda analogía. En el mundo empresarial se negocia siempre dispuesto a abandonar la mesa, dicen. Pero la negociación del Brexit es diferente, pierden las dos partes cualquiera que sea su resultado, al menos en el corto plazo. La prioridad de los negociadores es evitar ser señalado como culpable. 

El nuevo primer ministro británico, Boris Johnson, ya achaca la ‘remota’ posibilidad del Brexit abrupto a la UE por su «antidemocrática» salvaguardia norirlandesa. Y para cumplir con esa amenaza de abandonar la mesa si Bruselas no le concede lo que pide ha encargado la ministro Michael Gove la «turbocarga» de los preparativos para hacerla viable. Gove era ministro de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales cuando se dirigió en febrero a la asamblea del sindicato de granjeros, TFU. «Todos los beneficios potenciales (del Brexit) serán puestos en grave riesgo si no tenemos un acuerdo con la Unión Europea», les dijo. La salida abrupta sería «un coste significativo a nuestra economía y en particular a la agricultura, ganadería y producción de alimentos».

¿Qué ha cambiado desde que el ahora ministro de Johnson emitiera ese mensaje un mes antes del ultimátum de marzo? La presidenta de la TFU, Minette Batters, ha dicho hace unos días que la salida abrupta sería «absolutamente desastrosa», porque «muchos granjeros cerrarán sus negocios y veremos el sacrificio de un gran porcentaje de la cabaña ovina nacional».

La negociación del Brexit es diferente, pierden las dos partes cualquiera que sea el resultado

La exjefa del servicio secreto de seguridad nacional, Eliza Manningham Buller, ha escrito a Johnson como presidenta ahora del Wellcome Trust, el mayor proveedor de becas a la investigación en biociencia, para confirmar que buena parte de sus programas en colaboración con los de la UE corren peligro.

La Asociación de Transportistas de Carretera, RHA, dijo al final de junio que la mayoría de las empresas «no sabe qué se espera de ellos». Tendrán que tramitar formularios aduaneros para los que su personal no está ahora capacitado. Los grandes almacenes se desesperan porque el ultimátum sea precisamente el 31 de octubre, el momento de más necesidad de stock navideño, cuando se ha saturado la capacidad de almacenaje en el país como consecuencia del Brexit.

También hay problemas de plazo para el abastecimiento de medicinas
 Los análisis estadísticos de la opinión sobre el Brexit muestran que quienes votaron por la marcha de la UE culpan a Bruselas o a sus políticos de que no se esté cumpliendo su voluntad de una marcha simple, patriótica y provechosa. El pueblo invocado por Johnson no se suma a los preparativos, pero querrá identificar a los culpables si la marcha sin acuerdo le causa trastornos.

Periodista. Corresponsal de la agencia Colpisa en el Reino Unido. Es experto en la cuestión de Irlanda del Norte y el extinto IRA y en el Brexit.

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