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El oxímoron de la 'nueva normalidad'

Me indigna la falta de ambición, y la resignación en pensar que nada será igual... Nuestro objetivo como sociedad tiene que ser único: llegar a la normalidad, la nuestra, la de siempre

PERE LLUÍS HUGUET TOUS

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PERE LLUÍS HUGUET TOUS

PERE LLUÍS HUGUET TOUS

Vaya por delante que considero imprescindibles, el tiempo que sea necesario, todas las medidas de distanciamiento social, limitación de la movilidad, imposición del uso de las mascarillas, etc. que ordenen las autoridades sanitarias para la erradicación, o al menos la contención de la pandemia. Pero me niego a aceptar que nuestro objetivo sea lo que se ha denominado una «nueva normalidad». Me indigna la falta de ambición, y la resignación en pensar que nada será igual, que debamos aceptar ese oxímoron que es la «nueva normalidad», si es nueva no es normalidad. Nuestro objetivo como sociedad tiene que ser único: llegar a la normalidad, la nuestra, la de siempre, y sobre ella mejorar nuestros sistemas para evitar una nueva pandemia, aprendiendo a reaccionar con la rapidez necesaria para evitar las desastrosas consecuencias que ésta ha tenido. Pero me sorprende que los dirigentes actuales de nuestro país se contenten en llegar a la «nueva normalidad», y con ella dan por finalizada la pandemia y esperan que los ciudadanos aprendamos a vivir con estas nuevas circunstancias y el tiempo hará el resto; incluso los decretos aprobados, en su título, hablan de transición a la «nueva normalidad». Esto es lo fácil, lo difícil es ponernos como objetivo volver a lo que éramos y cómo éramos, pero aprendiendo de los errores y mejorando, me niego a aceptar que nada será igual desde una visión negativa.

Quizás nada será igual porque será mejor, la humanidad ha aprendido y mejorado siempre como consecuencia de desastres y crisis. Somos una sociedad avanzada, pongamos pues todos los medios necesarios para establecer sistemas de reacción rápida ante el ataque de un virus, los expertos hace años que nos lo avisaban, y tuvimos ya algunos avisos con otros virus; pero nuestros políticos han preferido dedicar nuestros recursos a otras cuestiones, quizás más banales, que a establecer un buen sistema, tanto nacional como internacional, de lucha y control de cualquier infección. Y sobre todo apoyemos a nuestros científicos en la búsqueda de una vacuna, porque de ellos vendrá tarde o temprano la normalidad.

Toda lo vivido nos debe servir también para la lucha contra el cambio climático, no busquemos una «nueva normalidad» también ente el cambio climático, lo fácil es prohibir y limitar, lo difícil es que la transición ecológica sea algo más que el título rimbombante de un Ministerio, es transformar nuestra industria y nuestros medios de trasporte en medios no contaminantes y eso se hace mediante la investigación, la administración como motor del cambio, y el fomento de la conciencia social. Quizás, al igual que en la crisis actual del coronavirus, sea necesario prohibir y limitar ante la emergencia climática, porque no se ha escuchado a tiempo a los técnicos que hace años nos lo advierten, pero ese no debe ser nuestro objetivo, nuestro objetivo debe ser volver a una normalidad y que esa normalidad sea sostenible.

Entiendo imprescindibles las medidas de distanciamiento social que deberemos mantener los próximos meses incluso años si es necesario, pero me niego a aceptar que esto sea la normalidad. Quiero seguir celebrando la fiesta mayor de cualquier ciudad o pueblo en la plaza atestada de personas, seguir yendo a la playa sin pedir cita previa ni ser vigilado por un dron. Volver a viajar en aviones aunque estén llenos de gente, porque ello ha permitido que conocer mundo haya pasado de ser un lujo solo permitido a unos pocos, a que a nuestros jóvenes el mundo se les haya quedado pequeño.

En definitiva, quiero volver a la normalidad, ir de cañas con los amigos, sin limitarlos a 10, 30, o 40; por ello solo nos queda como sociedad cumplir estrictamente con las normas de distanciamiento social el tiempo que sea necesario, y exigir a nuestros dirigentes que lideren la inversión en investigación. Investigación orientada, no solo a derrotar al Covid-19, sino también a establecer los mecanismos para que no vuelva algo parecido, y así poder volver a nuestra normalidad y no a una supuesta «nueva normalidad».

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