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Opinion EDITORIAL

El pacto como necesidad y como virtud

Todos los partidos asumen que será imprescindible pactar para formar gobierno y aparcan la unilateralitdad

Diari de Tarragona

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Todavía no ha comenzado la campaña electoral, y por supuesto no se han celebrado las elecciones, y todos los partidos no hablan de otra cosa que no sea pactos. Se da por descontado que nadie logrará la mayoría suficiente para formar gobierno y que, por tanto, será imprescindible pactar para conseguir un Ejecutivo estable. También se da por supuesto que el 21-D volverá a poner en evidencia la división en dos grandes bloques formados por los partidos independentistas y por los que defienden la unidad constitucional. En medio figuran los comunes que navegan divididos entre ambos pensamientos y que, por tanto, nadie puede sumar sus votos de forma indiscutible. Para complicar las cosas, sobre todo después del fiasco del procés, nadie puede asegurar que la política de pactos se cocerá entre miembros de los dos referidos grandes bloques. ERC nunca se ha visto tan cerca de poder dar el tiro de gracia al PDeCAT, que ya no concurrirá como tal sino como Junts per Catalunya. Los republicanos tienen incluso a favor que podrán escenificar el gesto moral de investir president a Carles Puigdemont y, como no podrá ejercer el cargo por su situación (ya sea por ausencia o por investigación), quedará vía libre para que la presidencia efectiva de la Generalitat recaiga en un miembro limpio de ERC, presumiblemente Marta Rovira como ya se ha encargado de anticipar Oriol Junqueras.
Tampoco oculta ERC que abre una nueva etapa en la que renuncia a la proclamación unilateral de la república catalana. Este principio programático aleja la CUP de los pactos de gobierno, pero tiende puentes hacia otras formaciones como los Comuns, o incluso hacia los socialistas que, con los últimos gestos de ampliación ideológica, han recuperado aliento en detrimento de Ciudadanos.
No es un mal augurio que todos los partidos asuman que el pacto será inevitable y necesario. Y lo es menos que ya nadie hable de aventurismos unilaterales. Ambas premisas son imprescindibles para avanzar hacia la recuperación de la normalidad.

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