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El pacto de Tarragona

Antoni Coll i Gilabert

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En el gag de Polonia, Carles Puigdemont se marea y necesita ser hospitalizado al visitar Tarragona. Viniendo de su experiencia gerundense, la frialdad con la que aquí se vive el ‘procés’ le hace preguntar a sus colaboradores: «Tot allò també és Catalunya?».

Al contemplar el pacto municipal del PSC con PP y Unió, Puigdemont si estaba en planta deberán bajarlo a cuidados intensivos. ¿Cómo se explica? Hay dos claves: una es la necesidad de estabilidad en un consistorio complejo. La segunda es de tipo personal.

Hay ‘feeling’ entre los que han pactado. Ballesteros, Fernández y Prats discrepan pero se hablan, no como Rajoy y Sánchez. Por otra parte, no deberán aprobar una ley educativa, ni una reforma laboral, ni la ley de sucesiones, ni relación con la OTAN, sino trabajar por Tarragona. Quizá lo que asombra es que pueda hacerse algo con independencia de la independencia.

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