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El regreso de los bárbaros

Las recientes convocatorias en defensa de algo tan civilizado como la libertad de expresión derivaron y se extendieron rápidamente por toda España en una elemental manifestación de barbarie: puro vandalismo

Alberto Reig Tapia

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El regreso de los bárbaros

El regreso de los bárbaros

La palabra bárbaro tiene su origen en la expresión griega βάρβαρος con la que se referían en el Ática al habla extranjera y los romanos se servían de tal expresión para designar a los pueblos ajenos a su civilización. Civilización y barbarie son dos conceptos que van de la mano pues no se entiende el uno sin el otro.

Las recientes convocatorias en defensa de algo tan civilizado como la libertad de expresión derivaron y se extendieron rápidamente por toda España en una elemental manifestación de barbarie: puro vandalismo. Los vándalos alcanzaron -quizás injustamente- peor reputación que los hunos o los mongoles: Según el DRAE: «Hombre que comete acciones propias de gente salvaje y desalmada». Y esa significación permanece vigente hoy en día. Eso sí, en vez de saquear e incendiar iglesias y templos saquean Decathlon y Gucci para llevarse unas deportivas o un detalle para su colega revolucionaria y «antifascista» (¿?) e incendian contenedores de basura para «divertirse» (sic), como declaró uno de estos «revolucionarios» a un periodista micrófono en mano.

Algunos, tratan de justificar tales acciones diciendo que son la respuesta lógica de una juventud ignorada a la que el Estado, el sistema, les roba su futuro: paro endémico, condiciones de trabajo semiesclavas, falta de ayudas económicas, imposibilidad de independizarse accediendo a una vivienda digna o poder formar una familia, etc. Problemas inherentes a toda juventud desde los tiempos de Platón. Sería lógico, pues, que armados de santa indignación revienten oficinas bancarias, tiendas y comercios, responsables al parecer de todas sus desgracias. Otros, dicen que también en mayo del 68 los jóvenes de entonces se abandonaron al vandalismo con el espurio argumento de que «debajo de los adoquines estaba la playa» y los lanzaban contra la policía con la misma santa indignación que los jóvenes de ahora.

La pregunta es: ¿puede compararse aquella revuelta con esta? El líder de entonces, conocido como Dany «el rojo», era Daniel Cohn-Bendit, un estudiante de Sociología de la Universidad parisiense de La Sorbona. ¿Sería comparable con el rapero Hasél? Aquellos estudiantes estaban bien armados de ideología, quizás inspirados por brillantes filósofos y escritores como Jean-Paul Sartre, que arengaba a los obreros de la Renault subido a unos bidones, o Herbert Marcuse, el último representante de la prestigiosa Escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer…) que lo hacía con sus estudiantes desde el otro lado del Atlántico en la Universidad de San Diego (California). O Régis Debray, el intelectual francés, teórico de la revolución en la revolución que quiso compaginar teoría y práctica y se fue a combatir con El Che... He de reconocer que la ignorancia absoluta que un servidor tenía de la existencia del «líder» rapero defensor de la libertad de expresión es equivalente a la de los brillantes teóricos que alimentan ahora mismo a esos jóvenes «revolucionarios». ¿Alguien puede darme algún nombre para sacarme de mi ignorancia culposa? Aquellos jóvenes del 68 dejaron para la historia escritas sobre las paredes infinidad de reflexiones verdaderamente memorables. Traduzco algunas: «Yo decreto el estado de felicidad permanente», «Oh amables señores de la política, vosotros escondéis tras vuestras miradas vidriosas un mundo en vías de destrucción. Gritad, gritad, no se sabrá nunca suficientemente que habéis sido castrados», «Tendremos un buen maestro cuando cada uno lo seamos de nosotros mismos», «Aquí espectáculo de la contestación. Contestemos el espectáculo», «Prohibido prohibir. La libertad comienza con una prohibición: la de perturbar la libertad de otro», «Un polizonte habita en cada uno de nosotros, hay que matarlo», «Yo soy marxista tendencia Groucho», «Para poner en cuestión la sociedad donde se vive hay que empezar por ser capaz de cuestionarse uno mismo»…

¿Alguien puede proporcionarme algun eslogan de estos «revolucionarios» de ahora que vaya un poco más allá del exabrupto de rigor. Me conformo con uno solo. ¿Y en lo que a nosotros atañe aquí en Cataluña, qué cabe decir? Los parlanchines habituales de los medios nos dicen que los manifestantes «son gente de izquierdas e independentistas», «la mayoría son hombres», «no tenemos datos», «la mayoría van tapadas» (una profesora de Gènere, Joventut i Dret a la ciutat (sic) ¿? «Es muy difícil de identificar quién hace tales convocatorias».

Vaya, ahora va a resultar que el Govern de la Generalitat cuya incapacidad es manifiesta, los responsables políticos y las fuerzas de orden público a su mando (muchos de cuyos miembros se quejan de falta de medios y de ordenes claras y diáfanas para poder mantener el orden), son tontos o se hacen los tontos. Pero, dentro de todo el ejército de inductores y justificadores del pillaje y los destrozos cometidos y por cometer, yo me quedo, ya que de jóvenes estamos hablando, con una youtuber acreditada como Juliana Canet, colaboradora de Catalunya Ràdio y TV3, estudiante al parecer de Filología (infiero que catalana) a quien la Generalitat también promociona (ella se ha sumado a la campaña de «puta Espanya») para crear contenidos en catalán en redes sociales. Habla en su programa de la simfonia de la vagina i el clítoris y suelta refranes como: Qui no te feina, el gat pentina. Patriota del idioma recomienda a sus seguidoras que se masturben sólo en catalán (fer-se un dit). Pues, hala, ánimo así bajará el nivel de adrenalina y se salvarán algunos contenedores y escaparates. Ha declarado con mucha convicción: «És una violència justificadíssima». Sin duda, es toda una influencer.

Alberto Ruiz Tapia: Catedrático de Ciencia Política, cofundador de CECOS (Centro de Estudios sobre Conflictos Sociales) de la URV. Sus líneas de investigación son: política española contemporánea, II República, Guerra Civil, franquismo, transición, Memoria Histórica, Revisionismo y neofranquismo. Acaba de publicar ‘El desafío secesionista catalán. El pasado de una ilusión (2021)’.

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