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El turismo de la Costa Daurada reclama garantías y estabilidad

Tendría consecuencias muy graves el desplome del mercado español (el primero) y el británico

Marta Álvarez

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Este año apuntaba a que en la Costa Daurada cumpliríamos con un récord histórico en número de pernoctaciones. Íbamos muy bien, hasta la semana pasada. Incluso supimos reaccionar de forma positiva después del atentado de Cambrils con pocas cancelaciones y manteniendo la demanda. Hemos tenido un crecimiento en las pernoctaciones de hasta el 5% en los meses de verano en los que casi llegamos al pleno total de ocupación durante algunos periodos. 

Todo esto, gracias al esfuerzo, la ilusión y el trabajo de mucha gente. Acciones de promoción en España, presencia en ferias europeas y contactos con grandes touroperadores para dar a conocer la Costa Daurada a nuevos visitantes; millones de inversión para modernizar y mejorar la calidad de los establecimientos de alojamiento; crear más y mejores servicios de ocio y parques temáticos; búsqueda de nuevos modelos turísticos para conseguir la deseada desestacionalización y alargar la temporada con todos los beneficios que esto puede acarrear; aumento de la calidad con cursos y formación para trabajadores… 

Todo ello siempre enfocado a dinamizar el turismo, una de las principales fuentes de riqueza y de aportación de valor de nuestro territorio, donde miles de familias trabajamos, vivimos y disfrutamos gracias a ello. Pero, para que todo este esfuerzo realizado siga dando sus frutos –como lo había dado hasta hace poco– requiere de unos factores externos que ahora mismo se han descontrolado, como son la estabilidad geopolítica y poder transmitir una imagen internacional de seguridad, serenidad, paz y tranquilidad. Obviamente, existen múltiples destinos cercanos capaces de captar a los clientes que ahora mismo dudan –con razón– si visitar o no la Costa Daurada. Nadie quiere ir a relajarse en familia o a practicar deportes en un destino con tensión en las calles y una inestabilidad política sin un rumbo claro de hacía dónde vamos. En el 2015 en la Costa Daurada ya tuvimos una fuerte caída del mercado ruso del 52% –representaba el segundo mercado en número de pernoctaciones y pasó a ser el cuarto– a causa de problemas geopolíticos y económicos de Rusia. Esto tuvo unas duras consecuencias que hasta este año no hemos conseguido revertir. 

La pasada semana el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido emitió una recomendación para que sus ciudadanos sean precavidos a la hora de visitar Cataluña. Este mercado fue en 2016 el tercero más importante. Como ya saben, el nacional es el principal mercado de la Costa Daurada con más del 50% de pernoctaciones. Así pues, si el año 2015 ya fue complicado por la caída del segundo mercado, imagínense las graves consecuencias que puede tener en el sector turístico de la Costa Daurada que la demanda del mercado español –el principal– y el británico –el tercero– se desplomen.

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