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Embarazos fingidos con cojines y confesiones de los padres

En Tarragona hay tres mujeres inscritas como hijas biológicas de madres que no parieron. A golpe de talonario consiguieron un bebé
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Dicen que la Justicia es ciega. Solo así se comprende que un juez y un fiscal puedan mirar a los ojos de una persona que consta como biológica de unos padres que pagaron por tenerla y que no se les caiga la cara de vergüenza al archivar el caso por haber prescrito la falsedad documental y el fingimiento de parto.

En nuestra provincia, constatadas por diversas pruebas de ADN, tenemos a tres mujeres inscritas como hijas biológicas de madres que jamás parieron. Sus ‘madres’ fingieron un embarazo con cojines y a golpe de talonario consiguieron el objeto de su deseo: un bebé.

Ellas saben que son compradas. Sus padres les han confesado que querían un hijo y contactaron con las personas adecuadas que les ayudaron a conseguirlo. Nunca se plantearon de dónde procedían sus hijas.

¿Cuántas más personas puede haber en su situación? A nivel de provincia desconocemos la respuesta, pero sí tenemos claro que hay que contar con una serie de personas –médicos, comadronas…– dispuestas a certificar un nacimiento de una madre que ingresa con la barriga llena de dinero y sale del hospital con un bebé en brazos.

Plantearnos en pleno siglo XXI que hay personas que no pueden saber biológicamente quiénes son y que en vez de encontrar ayuda a nivel judicial se les dice que no se puede investigar más porque ha prescrito es algo impensable pero real. Sólo los hijos que fueron abandonados por sus madres pueden saber la verdad; los robados, sólo si los juzgados quieren, como es el caso en Tarragona de María, madre que ha recuperado a su hija dada por muerta en 1985.

Veinte familias han denunciado que salieron del hospital sin su bebé. Supuestamente se les murió. Hay más casos, pero viendo los resultados ya ni denuncian.

En Tarragona no se ha imputado a ningún médico, quizás porque se aplica el «por ser vos quien sois» y sólo han declarado como testigos con respuestas como que «no sabían que debían hacer un certificado de defunción para un bebé nacido muerto». Ni tan siquiera se tomaron la molestia de falsificarlo. Claro, si declaraban la muerte faltaba un cadáver. Solo es un ejemplo y corresponde al Hospital de Cruz Roja de Tarragona en 1983. Es el primer caso de la provincia por el que se va a presentar recurso de amparo ante el Constitucional por indefensión.

Es relevante ver cómo en nuestra provincia se ha manipulado la información, se ha falsificado documentación y todas las denuncias se han archivado con total impunidad para los médicos y hospitales denunciados.

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