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Opinion EDITORIAL

En alerta sin alarmismo

Es una medida prudente mantener el nivel 4 de alerta antiterrorista y evitar por innecesaria la elevación al nivel 5 que permitiría la presencia del Ejército en la calle.

Diari de Tarragona

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Una mujer muestra su agradecimiento a los Mossos en las Ramblas de Barcelona. EFE

Una mujer muestra su agradecimiento a los Mossos en las Ramblas de Barcelona. EFE

El Gobierno ha decidido mantener el nivel 4 de alerta antiterrorista y descartar elevarlo al nivel 5, el máximo previsto, aunque se adoptarán medidas de refuerzo para incrementar la seguridad de la población. La medida más espectacular que permite el nivel 5 es la presencia del Ejército en las calles. En España se llegó a este nivel de alerta tras los atentados del 11-M en Madrid. En aquella ocasión, efectivos militares se encargaron de la custodia de las vías del AVE y de determinadas estaciones. Básicamente, el concurso del Ejército permite liberar recursos policiales para esmerar la investigación, al tiempo que transmite al ciudadano sensación de seguridad. Sin embargo, también puede provocar una exageración de la alarma y sobre todo en un país turístico como Catalunya y España, no ofrece una buena percepción de sosiego a los visitantes. Si encima añadimos en estos momentos la situación política que vive Catalunya (aunque haya pasado ahora a un segundo plano), hay que considerar prudente la decisión del Gobierno de no aplicar el nivel 5 de alerta antiterrorista. A medida que se van conociendo más detalles del grupo terrorista que actuó en Barcelona y Cambrils crece la certeza de que eran una banda chapucera de descerebrados, no por ello menos peligrosa, pero de dudosa capacidad organizativa y con rudimentarios procedimientos. Ya quisieran que España desplegara el Ejército para luchar contra bombonas de butano, furgonetas de alquiler y una cuadrilla de navajeros. Bien está mantener el nivel 4, que no quiere decir que se abandone el ejercicio de mejora de las operaciones preventivas y sobre todo que se aprenda de aquello que no se ha hecho bien. A saber: cómo no se detectaron los movimientos de una célula de al menos once miembros yihadistas trasegando un centenar de bombonas de butano y alquilando con el carnet en la boca hasta tres furgonetas. Y también, cómo pudo acceder libremente el vehículo asesino en la Rambla, sin impedimento y sin que nadie le detuviera durante medio kilómetro. El nivel 4 bastaría para aclararlo.

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