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¡En qué mundo vivimos!

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El caso de Almería es terrorífico, espeluznante, horroroso, amoral... podría seguir y seguir buscando adjetivos para catalogar la aberración que una madre ha cometido con una niña de tan solo 13 años, una niña que ha nacido para sufrir. Con su corta edad ha tenido que hacer de madre de su hermano y de amante de un desconocido, y todo eso para que su madre (término totalmente alucinante en el caso de esta señora) se abastezca de tabaco, alcohol y algo de dinero. Y la policía dice por la tele: «es un caso lamentable». ¡Lamentable! ¡Solo eso! ¿Y la justicia suelta a esa madre con cargos?

¿Y a esa niña quién le va a curar las enormes heridas emocionales, físicas y psíquicas que todo esto le ha causado? Ha sido utilizada como esclava sexual y ofrecida para limpiar un bar... ¿nadie veía nada? ¿Nadie les veía a ella y a su hermano deambular por el paseo marítimo mendigando (tal como se ha dicho en la tele)?

No nos damos cuenta de que vivimos en una sociedad deshumanizada, imberbe, seca de sentimientos porque nadie ha hecho nada. Y cuando se hace público lo único que se dice es que es un hecho lamentable. Realmente es como una pesadilla, ?¡Dios mío! Yo no hago más que pensar en esa pobre niña con la vida destrozada. Ahora el mal ya está hecho pero como mínimo que se haga justicia, y que los que le han hecho tanto daño lo paguen. Por lo menos hagamos eso por ella.

Yolanda Sancho Benítez

(Cambrils)

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