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Ensañarse con el Barça

Pedir siete y dos años de cárcel respectivamente para los presidentes del Barça es una desmesura injustificable
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El fiscal pide siete años de cárcel para el expresidente del Barcelona Sandro Rosell y más de dos años para el actual presidente Josep Maria Bartomeu por delitos fiscales relacionados con el fichaje de Neymar. De entrada, la mera pretensión de encarcelar durante siete años a una persona por un fraude fiscal en el que no hay circunstancias agravantes ni dinero público en juego, ni siquiera lucro personal, es una desmesura, un gran despropósito. En Derecho Penal, el quid de la cuestión consiste en relacionar adecuadamente los delitos y las penas, teniendo en cuenta el reproche social, el papel pedagógico de la pena y la peligrosidad del delincuente. En este caso concreto, la sociedad vería con buenos ojos que quienes han burlado al fisco para beneficiar a una entidad fueran condenados a resarcir al erario público y a pagar una severísima multa que mermara significativamente su patrimonio personal. Pero equipararles a un homicida, a un violador o a un atracador de bancos es un disparate. La cárcel debería ser la última ratio y reservarse para casos muy justificados. Y ello no es así en este país, donde tenemos una de las tasas de delincuencia más bajas de Europa mientras la población reclusa es, en términos relativos, de las más elevadas del Viejo Continente. Sirven todos estos razonamientos dejando al margen cualquier otra especulación que, por el tiempo y la oportunidad, se prestan también a múltiples interpretacioens sospechosas.

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