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Entre el sí-sí, el no-no y el pactismo

Sin estabilidad política ni seguridad jurídica, no podremos avanzar en la salida de la crisis
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Estamos ya muy cerca de la fecha del 27-S, que en Catalunya tendrá una importancia extraordinaria, como consecuencia de los resultados electorales de la convocatoria de las elecciones autónicas anticipadas; y con un planteamiento político y simbólico, más allá de lo legal. Pero, además, también tendrá una gran importancia en España y en la Unión Europea; por ser los ámbitos políticos superiores en los que Catalunya está integrada en la actualidad.

Parece claro que ni en España ni en la Unión Europea mantienen una actitud de indiferencia a los resultados del 27-S en Catalunya. Y ello, aunque, desde una perspectiva política y diplomática, no pueden actuar de una forma directa y deban mantener una prudente distancia, más allá de las reales preocupaciones y temores que puedan considerar, en función de los resultados de las urnas.

Por ello, aunque también y en especial por todos y cada uno de los ciudadanos que vivimos y trabajamos en Catalunya, deberemos ser especialmente inteligentes y prudentes, en el momento de elegir la papeleta que depositaremos en la urna. Porque no hay ningún tratado de ciencia política que tenga recetas mágicas para acertar en la elección y en los resultados finales. No tenemos ninguna garantía de que el pueblo, entendido como el conjunto de los ciudadanos, no puede cometer un grave error, de consecuencia imprevisibles.

En mi opinión, tenemos diversas opciones para votar, en función de las varias listas que concurren a las urnas el 27-S. Pero, desde un punto de vista de resultado final, sólo tendremos tres posibilidades de voto.

La primera opción será para aquellas listas que defienden la independencia de Catalunya, Sí o Sí, sin otras alternativas, de manera que Catalunya quedaría fuera de España y de la Unión Europea.

La segunda opción es la de aquellas listas que niegan no sólo la independencia de Catalunya, sino además la modificación del estado de cosas actual, con un No-No, parecido al de una pared de frontón, que devuelve todas las pelotas, sin alternativa.

Y la tercera opción sería la de aquellas listas que asumen la tradición del catalanismo pactista; y que ofrecen su voluntad y disposición abierta para facilitar un diálogo, del que pueda resultar un pacto. Y que dicho pacto sea asumido por una amplia mayoría en las urnas. Quede constancia escrita de mi posición personal favorable a la tercera opción.

Entiendo que las dos coordenadas básicas que el ciudadano debería analizar, antes de depositar su voto en las urnas, son las de la estabilidad política y la seguridad jurídica. No deberíamos dejarnos influir por aquellas alternativas que conllevan una inestabilidad política para los próximos tiempos. Ni tampoco deberíamos aceptar alternativas basadas en la inseguridad jurídica o en el incumplimiento de las normas legales.

Sencillamente, sin estabilidad política ni seguridad jurídica, no podremos avanzar en la salida de la crisis económica, ni habrá nuevas inversiones que ayuden a incrementar la creación de riqueza y de puestos de trabajo. Ninguna empresa sensata puede realizar una planificación de futuro, cuando el futuro no ofrece estabilidad política ni seguridad jurídica.

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