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¿Estructuras de Estado para Catalunya?

Catalunya no tiene acceso a los mercados financieros internacionales porque sus bonos son 'basura'
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El acuerdo entre CiU y Esquerra Republicana para los presupuestos de la Generalitat el 2015 consiste en que estos empiecen a crear «estructuras de Estado» para la Catalunya del año próximo. De momento Artur Mas ya ha dicho que va a crear 50 nuevas embajadas u oficinas de representación. Estructuras de Estado significa crear bastantes más funcionarios y estructuras físicas y jurídicas, para que puedan cumplir en su día las funciones propias de un estado, lo que supondrá un endeudamiento superior al actual que ya es demasiado.

Bien, pues para esto será necesaria la creación de una Agencia Tributaria propia, con lo que ello comporta de personal especializado y muy caro. También habrá que crear un cuerpo diplomático propio, con una Academia Diplomática que llene de funcionarios las embajadas. Si no hay Ejército habrá que pagar la cuota correspondiente a la OTAN para que se ocupe de la defensa de Catalunya por tierra, mar y aire, y sin soldados la cuota será muy alta. Crear una Marina propia, para el control de las costas y de las aguas territoriales y el contrabando. Control de fronteras, una Justicia propia, o sea un Poder Judicial con la creación de centenares de jueces y fiscales, que deberán salir de una Escuela Judicial catalana. Habrá que comprar y mantener vías de tren, carreteras, logística, crear el Banc Central de Catalunya con acuñación de moneda, control terrestre, marítimo y por aire, y un largo etcétera.

Algunos dirán que todo eso se hará con el dinero que se deje de pagar al Estado español, y quien dice eso no ha hecho números, o no los ha hecho bien, o quieren engañar con las cifras utilizándolas de manera demagógica, como se hizo con las balanzas fiscales. Sólo un dato: Catalunya no tiene acceso a los mercados financieros internacionales, porque sus bonos son calificados de ‘basura’.

Todo lo anterior, especialmente el paso de las competencias del Estado español al Estado catalán, deberán hacerse con unos acuerdos amistosos que hoy parecen muy difíciles. Por lo que se avecina en el mapa político español próximo, la actitud será no dar facilidades para que Catalunya tenga estructuras de Estado, pues los grandes partidos políticos están más a favor de un Estado fuerte que de un Estado más descentralizado que el actual.

La economía local catalana ahora va bastante bien, pero no entran inversiones extranjeras como antaño, pues estas representaron, en 2014, cerca de una quinta parte de las que se computan en Madrid. La inestabilidad política catalana no ofrece seguridad en el exterior y por lo tanto los inversores de fuera se van a otro sitio, a pesar de las posibilidades que ofrece Catalunya en todos los sentidos de cara a los mercados europeos. Esto se va a notar en los bolsillos y el empleo en tres o cuatro años. La interinidad política y organizativa del nuevo estado duraría años y no jugaría en favor de una estabilidad política, económica y social.

Por otro lado, también se necesita la unidad del pueblo y de las fuerzas políticas y no la división que se observa ahora, incluso entre las fuerzas soberanistas (léase independentistas), o sea entre CDC y ERC. CDC ha pasado de ser un partido nacionalista moderado a un partido independentista que apunta como sus mayores enemigos visibles al gobierno de España y al Estado español. Esquerra Republicana no se ha fiado ni se fía de Mas y de algunos de sus colaboradores. Esto es más evidente que la luz del día.

Los dos no quieren compartir ni el mismo espacio político, ni la misma política. Esquerra no olvida que su casi desaparición en la década de los 80 y los 90 fue por la sumisión al pujolismo, por lo que quiere un espacio propio y como CDC se ha pasado al independentismo, ERC tiene que ser más independentista, más radical –porque su espacio se lo ha comido CDC– y con fuertes ingredientes de una izquierda clásica que rechaza una economía liberal, y evitar la competencia de Podemos. Por su parte, CDC no olvida el tiempo que ERC estuvo en el tripartito con PSC e ICV intentando hacer desaparecer CDC. Duran Lleida ha acusado a Esquerra de ser «desleal» por pedir, entre otras cosas, la comparecencia de Artur Mas a la parlamentaria Comisión de Investigación del caso Pujol. En resumen, tensión en el frente soberanista.

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