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Opinion El mirador

Estupidez sin límites

ÁLEX SALDAÑA

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ÁLEX SALDAÑA.

ÁLEX SALDAÑA.

Decía Albert Einstein que la estupidez humana no tiene límites. Y siempre hay gente dispuesta a darle la razón. Mucha. Demasiada. Como esos estudiantes de Tuscaloosa, una pequeña ciudad universitaria de Alabama, Estados Unidos, que organizan lo que ya se ha denominado las ‘covidparties’, fiestas donde el objetivo es contraer el coronavirus. Sí, sí, como lo leen. Estos universitarios tratan de contagiarse a propósito. El estúpido juego consiste en invitar a una fiesta clandestina a alguna persona infectada con la Covid-19. Los presentes ponen dinero en una olla y el primero que demuestre, días más tarde, que se ha contagiado se lleva todo el bote.

Eso explica el asombro del médico local Ramesh Peramsetty, que no se explicaba la reacción de algunos pacientes a los que atendía su equipo: «Cuando los estudiantes son llamados para informarles de sus resultados notamos que algunos estaban muy emocionados al ser positivos, mientras que otros se molestaban cuando se les decía que habían dado negativo». Y eso explica también el alarmante repunte de casos que se está dando en personas menores de 40 años. Más allá de lo irresponsable que es que algo tan grave, que ha costado tantas vidas y causado tanto dolor, sea tomado de esta forma, más allá de que estos impresentables no piensen en que pueden contraer el virus y llevarlo a la casa de sus padres o sus abuelos con las fatales consecuencias que eso puede tener, lo más preocupante es que no se trata, supuestamente, de gente inculta y carente de información, sino de universitarios. De jóvenes que mañana regirán nuestros destinos. Si de verdad estamos en estas manos, que Dios nos pille confesados.

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