Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Opinion

Europa y su estabilidad

Vladímir Putin intenta recuperar el peso de Rusia como superpotencia
Whatsapp

En los últimos días estamos asistiendo a una gran actividad diplomática de los gobiernos de los principales países europeos para alcanzar una solución a la grave crisis de Ucrania. Habría que hablar claro y decir las cosas por su nombre: la guerra civil en el este de Ucrania, principalmente en la región de Donetsk y Lugansk, entre el Ejército leal al Gobierno de Kiev y las milicias prorrusas alimentadas con efectivos, dinero y armamento por el Gobierno de Moscú. Después de tres años y miles de muertos, los máximos dirigentes en persona se han puesto manos a la obra e intentan rematar lo que sus diplomáticos y expertos han negociado durante meses en la sombra.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Francois Hollande, protagonizan una iniciativa en toda regla con un plan de paz que han presentado en Kiev, en Moscú y en Washington. Entre tanto, los civiles de los pueblos afectados sufren las consecuencias de la destrucción de sus casas, de su forma de vida, de sus familias, de todo lo que ha sido su vida durante años y malviven entre escombros, hambre, frío y miseria.

Todos, y casi todo, apuntan al presidente ruso, Vladímir Putin, como instigador y responsable de una escalada de violencia que utiliza para intentar recuperar el peso de Rusia como superpotencia en el mundo. La guerra fría desatada entre Moscú y Washington por Ucrania, que pone los muertos y las penurias, amenaza con subir niveles mucho más delicados cuando entre sectores norteamericanos se lanza la idea de armar al Ejército ucraniano para contrarrestar el apoyo ruso a las milicias sublevadas con 1.500 efectivos fuertemente armados. Moscú está casi asfixiada económicamente por la caída del precio del petróleo provocada por Estados Unidos y Arabia Saudí, aunque por distintas razones, pero la reacción de Putin es imprevisible. Los gobiernos vecinos, como los Bálticos, ruegan que se pare a Putin en Ucrania porque ellos pueden ser los siguientes. ¿Cómo hacerlo? La diplomacia está en juego antes de una guerra generalizada de incalculables consecuencias.

Temas

  • OPINIÓN & BLOGS

Comentarios

Lea También