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'Fa 40 anys que tenim 40 anys´

Dice Dietrich Swanitz que incluso quien no cree en Él, extrae de él su idea de Dios, para después negarlo
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Dice el escrito de acusación que entraron en la capilla con una foto del papa con una cruz, pero gamada. Al llegar al altar, se desnudaron y después abandonaron la Casa de Dios al grito de Vamos a quemar la Conferencia Episcopal, El Papa no nos deja comernos las almejas, Contra el Vaticano, poder clitoriano, y Sacad vuestro rosarios de nuestros ovarios.

El fiscal sostiene que actuaron guiadas por el ánimo de ofender los sentimientos religiosos de los feligreses que oraban, pero la concejala del ayuntamiento de Madrid responde que sus padres la llevaban a misa, y que cuando gritaba, Arderéis como en el ‘36, no tenía la menor intención de molestar a nadie.

Hace sólo unos meses se celebraron elecciones al Parlamento europeo y la mayoría nos enteramos en el escrutinio de que había un partido llamado Podemos que en un tiempo record ha conseguido, entre otras, las alcaldías de Madrid y Barcelona. Y conviene, después de las Municipales de 2015, dejar testimonio de lo sucedido pues en las tertulias hay quien empieza a comparar nuestra situación actual con el ‘75, y antes con la crisis social del ‘35.

Podemos remontarnos a 1986 cuando comenzó un periodo de bonanza económica que terminó en 2006 con la explosión de la burbuja inmobiliaria. En esa etapa en la que se puso orden con Hacienda, el sector privado comenzó a alimentar al sector público, y a mí lo que más me ha llamado la atención ha sido descubrir que los políticos eran los más reacios a cumplir las normas mercantiles y administrativas. O que se robaban entre las mismas Administraciones públicas.

El 15-M la gente salió a las calles con el lema No hay pan para tanto chorizo. No protestaban tanto por la crisis, como porque nos había permitido darnos cuenta de la traición de la clase política en beneficio de los más poderosos que hacían donaciones, según Bárcenas, a cambio de cariño. Como ha dicho un político valenciano, todo el mundo de la casta estaba en la nata, y cuando la gente más los necesitaba, a más colegas contrataban.

El desencanto fue absorbido rápidamente por el sistema como hacen los buenos sistemas. Pero en la elecciones Europeas de 2015 cristalizó la indignación y penetró como un submarino a través de ese sigiloso partido político. Generalmente sucede que cuando el sector público y el privado se desequilibran, se corrige adelgazando a uno o engordando al otro, pero forma parte del sistema el propio fallo del sistema, y este desfase se va a corregir haciendo más sector público.

La corrupción es innata y aceptable, pero cuando se desmadra, entre registros mercantiles también se timan, la tortilla debe dar la vuelta, el ciclo cumple su recorrido y ha llegado el bendito momento de levantar las alfombras.

Hay un segundo concejal de Madrid que por la misma época que la primera concejal entraba en la iglesia a mostrar sus pechos, escribió un tuit en el que pedía que sellarán un cementerio en donde yacen los tres cuerpos torturados y violados de unas niñas de trece y catorce años, para que una víctima de ETA mutilada no fuera a por repuestos. Era 2011, ni ellos dos, ni ninguno de nosotros, podría imaginar que esta historia los llevaría a ser concejales de la capital.

Mucha gente está realmente inquieta con el auge de los estoicos que, por ahora, hacen cosas fantásticas; pero debería estar rabiosa con los epicúreos que han provocado que el péndulo haya llegado al punto de inflexión. Y la cuestión, a la vista de lo que piensan esos dos concejales, es cómo se va a digerir, y si el cambio se hará con sensatez como en el ‘76, o con resentimiento, venganza, fracaso y dolor al igual que en el ‘36.

Yo, desde el asesinato de la presidenta de la Diputación de León y el atentado de París, llevo una empanada mental con el tema de la libertad de expresión. Su único límite legal es la incitación al odio y si le gritas Negro al delantero centro, Messi detiene su avance para buscarte por la Tribuna. Pero si dibujas a un dios diciendo que los cientos de millones de personas que lo adoran son idiotas, van los gobernantes a defenderte delante de una pancarta.

El dios de la Biblia es la figura más importante de nuestra cultura, y afirma Dietrich Swanitz que incluso quien no cree en Él, extrae de él su idea de Dios, para después negarlo. Pero por mucho que haya algunos dispuestos a matarlo antes de que acabe con nosotros, aquel exceso de anticlericanismo del Frente Popular, ha pasado de moda. La globalización ha puesto a Dios en su rincón del corazón, y para la inmensa mayoría de la gente resulta esperpéntico enfrentarse a otro por lo que cree. Y más aún desde el papa Francisco.

El apóstol Pablo era culto y un fanático enemigo de Cristo hasta que un día, camino de Damasco, sufrió un ataque de epilepsia y se cayó del caballo. Del golpe vio a Dios y tras pasarse tres días ciego, se hizo bautizar. Aunque el mérito se lo llevó san Pedro por irle al pelo la metáfora Sobre esta ‘piedra’, edificaréis mi iglesia, desde entonces se le conoce como Pablo ‘el Iglesias’, el Trotski cristiano.

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