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Ferrari

Antoni Coll i Gilabert

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En la primera mitad del siglo XX, Italia iba robre ruedas. El país contó con capitanes de industria geniales.

Uno fue Giovanni Agnelli, oficial de caballería que cambió a caballos de motor cuando fundó la FIAT (Fabrica Italiana Automobili Torino), productora de coches, tractores, motores de avión, neveras, lavadoras… y hasta un periódico, La Stampa.

Alguien debía ponerles ruedas, y surge Alberto Pirelli, que levantó fábricas de neumáticos por todo el mundo.

Y otro se dijo: voy a hacer los automóviles más rápidos y caros del mercado, y aparece Enzo Ferrari, que funda en el año 1929 su Scuderia Ferrari, de la que con el tiempo la Fiat se hizo con el 90 por ciento.

El hijo de Enzo, Piero, inauguró ayer el complejo Ferrari en PortAventura, con un acelerador impresionante.

Dudo que Rajoy lo pruebe algún día, pero en Catalunya hay ahora muchos a los que les gustan las huidas hacia adelante.

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