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Fútbol y Covid

ÁLEX SALDAÑA

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Al parecer, el fútbol no es tan todopoderoso. Ni siquiera en Brasil. Así lo demuestra el lamentable espectáculo ofrecido este fin de semana, cuando el partido que debía enfrentar a la selección canarinha con su eterna enemiga, Argentina, en un partido valedero para la clasificación al Mundial de Catar fue suspendido cuando apenas se habían disputado seis minutos de juego. En ese momento ingresaron en el campo unos funcionarios de la agencia nacional de vigilancia sanitaria brasileña, que acusó a cuatro futbolistas argentinos de haber violado el protocolo anticovid, por lo que debían ser deportados. Una orden ministerial de 23 de junio prohíbe la entrada en territorio brasileño de cualquier persona extranjera procedente del Reino Unido, India o Sudáfrica, para evitar la propagación de variantes del coronavirus. Y, al parecer, cuatro jugadores argentinos –Emiliano Martínez y Emiliano Buendía, del Aston Villa, y Cristian Romero y Giovani Lo Celso, del Tottenham– mintieron en el formulario de entrada a Brasil, al no informar que estuvieron en el Reino Unido en algún momento de los catorce días previos a su llegada para este partido. Al no cumplir la petición de permanecer aislados hasta que llegara el momento de su deportación y, por el contrario, saltar tres de ellos al césped para jugar el partido, las autoridades brasileñas intervinieron. Fue una lástima que los miles de aficionados que esperaban disfrutar de tan estelar duelo se quedaran con las ganas, pero los futbolistas deben entender que estamos en una situación de pandemia global y que ni siquiera ellos pueden saltarse las reglas.

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