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Gabilondo ya es candidato

El paso atrás de Gómez ya fue reclamado primero por Zapatero en 2011
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La síntesis analítica de lo ocurrido en el PSOE madrileño ha sido aportada por la opinión de las bases sobre el político que deberá representar al partido en las elecciones autonómicas como candidato a la presidencia de la comunidad de Madrid: de las 138 asambleas territoriales celebradas entre el 18 y el 20 de febrero, 132 han votado a Ángel Gabilondo, y 117 por unanimidad. El candidato alternativo Pedro Zerolo, que representaba a los partidarios de Tomás Gómez y a los disconformes con el golpe de fuerza de la dirección federal que destituyó a la ejecutiva madrileña, obtuvo apenas el apoyo de seis agrupaciones, a pesar de que Zerolo es un personaje muy apreciado en el PSOE.

A todas luces, la radical decisión de la cúpula socialista se debió al encastillamiento de un grupo vertebrado alrededor de Tomás Gómez que había conseguido el total control del partido en la región, de forma que estaba en condiciones de perpetuarse en el liderazgo interno a pesar de su creciente caída en las encuestas, después de haber logrado el peor resultado de la historia del PSM en las elecciones autonómicas de 2011. Como se recordará, Gómez, después de haber abogado públicamente por la introducción en el PSOE de primarias abiertas –con participación de la militancia y de los simpatizantes que quisieran participar–, decidió el pasado septiembre eludirlas: la ejecutiva del PSM aprobó la celebración de primarias cerradas, bien es cierto que sin oposición alguna. Todo ello revela la desestructuración del partido, es decir, el auge de la endogamia de que hablaba recientemente Felipe González en un memorable artículo en el que defendía la impecable tesis de que la conexión del partido con los electores es más importante que la democracia interna.

El paso atrás de Gómez ya fue reclamado primero por Zapatero en 2011, a la vista de los nefastos presagios que sugerían las encuestas, y entonces el secretario general ganó por escaso margen las primarias a Trinidad Jiménez. Más tarde, Rubalcaba trató también de renovar el partido en Madrid, igualmente sin resultado. Y ahora Pedro Sánchez ha intentado por todos los medios provocar amistosamente el cambio, ya que algunos institutos demoscópicos habían advertido de que el PSM podía prácticamente desaparecer del mapa parlamentario si seguía encabezándolo Gómez. En definitiva, la defenestración, en el marco de los estatutos del PSOE, no ha sido una arbitrariedad sino una medida inserta en la lógica de un partido político: tendente a renovar un sector estructural anquilosado y encaminada a conectar mejor con el electorado. La primera encuesta publicada, este domingo, sobre el papel de Gabilondo en esta nueva etapa revela que Ángel Gabilondo obtiene un alto grado de conocimiento –el 85%– entre sus electores, y que es el que más aprecio y menor rechazo suscita de todos los políticos de su esfera territorial. Si hay que creer a Shakespeare –bien está lo que bien acaba–, se tendrá que concluir en que rescatar a Gabilondo para la política concreta ha sido un acierto.

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