Gracias, profes

Tan ocupados como estamos todos con la pandemia del coronavirus y sus terribles consecuencias, y con el Black Friday, ayer pasó prácticamente desapercibido el Día del Maestro

ÁLEX SALDAÑA

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ÁLEX SALDAÑA

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Tan ocupados como estamos todos con la pandemia del coronavirus y sus terribles consecuencias, y con el Black Friday, ayer pasó prácticamente desapercibido el Día del Maestro, una celebración que coincide con el santoral del pedagogo José de Calasanz. Menos mal que aún quedan algunas asociaciones, como la Fundación Iniciativa Social, empeñadas en destacar la importante labor de estos profesionales. Lo hicieron con la campaña Graciasprofe.org, en la que tomaron parte estudiantes y familias. Así, con el encabezamiento común «Gracias profe por», se pudieron leer mensajes tan tiernos como el de Gabriela, de 7 años: «Enseñarme, hacer divertidas las clases, ser cariñosa y jugar con nosotros en el recreo. Me gusta tu pelo castaño»; o el de Miguel, de 4 años: «Porque cantas, cuentas cuentos y me has enseñado a escribir mi nombre». Sí, todos tenemos en ese rincón de la memoria donde guardamos los recuerdos más gratos el nombre y la cara de aquel maestro o de aquella maestra que nos abrió la mente y nos hizo aprender a amar la escuela. El mío se llamaba Jesús –don Jesús, pues en aquella época, aunque fuera (como es el caso) un tipo joven, a los maestros se les trataba de don–. Fueron muchas sus enseñanzas, pero recuerdo en especial aquella con la que aprendimos a respetar a aquel niño torpe con los estudios y que siempre llegaba tarde a clase. Don Jesús un día nos llevó al caserío donde vivía, alejado tres kilómetros del pueblo, y entonces supimos que se levantaba a las cinco de la mañana cada día para, antes de ir al colegio, ordeñar las vacas. «Es el mejor alumno que tengo, por el que más orgullo siento», nos dijo. Sí, gracias, profes. Por tanto…

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