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Grandes espacios en Tarragona "aparcados"

25 campos de fútbol. Entre la Residencial, la Savinosa, la Tabacalera o los jardines de la Diputació hay casi 18 hectáreas cerradas a cal y canto

ENRIC CASANOVAS

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Imagen del aparcamiento en los jardines de la Diputació de Tarragona. FOTO: cedida

Imagen del aparcamiento en los jardines de la Diputació de Tarragona. FOTO: cedida

Paradojas de la vida, los mejores espacios arbolados o pulmones verdes de la ciudad de Tarragona, en manos de la Diputació, Ayuntamiento y Generalitat permanecen cerrados a cal y canto. Para que los ciudadanos entiendan, entre los tres suman, entre Residencial, Preventori de la Savinosa, Tabacalera, jardines de la Diputació, la friolera cifra de 175.000 m2 aproximadamente, o lo que es lo mismo, casi 18 hectáreas en suelo urbano, o para ser más claros, unos 25 campos de fútbol.

Ni como paisajista, ni como urbanista, ni como ciudadano de a pie, me da la gana comprender semejante paradoja. Lo público, herméticamente usado a beneficio de unos cuantos, o secretamente cerrado sin explicaciones. Hoy les hablo del más urbano de estos espacios, por céntrico, por importante y por ser usado como aparcamiento de lujo (suelo público) a goce solo de unos cuantos y por estar cerrado a cal y canto. Se trata de los grandes jardines de la Diputació de Tarragona, situados debajo de la Residència La Mercè. Un espacio arbolado y verde, tan grande que es un enlace físico entre la vía Augusta y el Passeig Sant Antoni. Un conector vertical entre la ciudad romana y el mar. Un espacio que debería ser de uso y disfrute de la ciudadanía y se la priva de ello.

Este espacio arbolado y aterrazado, con márgenes de piedra seca, se orienta en el lecho sur de lo que es el montículo urbano más próximo a la parte antigua. Actualmente, unos centenares de coches parecen estar aparcando en este espacio urbanísticamente destinado a equipamientos. Gran contradicción que la mayoría de usuarios de estos aparcamientos no son ciudadanos que acuden al edificio sino que goza de la calificación de aparcamiento privado.

No es muy bonito ver que, tanto en este caso como en otros muchos que se producen en esta ciudad, los funcionarios públicos acaben gozando del beneficio de la privacidad de aparcamiento por el simple hecho de trabajar allí. Ni resulta demasiado estético pensar que el papel que debe jugar la administración potenciando el servicio de transporte público tenga en el otro lado de la moneda la facilidad de aparcar en aparcamiento privado en un terreno de destinación pública y de una institución.

Pero a lo que voy, que es martes y los lectores están atareados y tienen poco tiempo de leer, es que las administraciones públicas de esta ciudad y, en su caso, la Diputació, no han sido capaces de restituir la dignidad de los grandes espacios arbolados y verdes de esta ciudad. Solo les queda la dignidad de ser verdaderos partícipes de la regeneración de tejidos urbanos para destinación a espacios libres, o estas dinosáuricas administraciones acabarán convirtiéndose en magnates de lo público, apropiándose de lo que es de la ciudadanía. No puedo entender que una administración pueda tener en su poder terrenos de alto valor verde y paisajístico inmovilizados y utilizados en beneficio de unos pocos para aparcar. Si la Parte Alta debe ser más peatonal y menos circundada de coches, los primeros en dar ejemplo deben ser las instituciones públicas.

En este caso, la Diputació de Tarragona, con la actual presidenta del grupo de ERC, debe auspiciar un cambio de actitud en consonancia con el mensaje que llega de este grupo político de dar alto valor paisajístico a esta ciudad. Los jardines de La Mercè deben ser abiertos a toda la ciudadanía y dejar de ser un aparcamiento privado a disfrute de unos cuantos.

Aprovechando la ocasión y como satisfayer personal, ya ha llegado el momento de repetir a grito pelado que el gran concurso de la Savinosa para su descatalogación y nuevos usos, se ha convertido en una especulación de más volumen, edificado para un operador turístico o similar, que jamás querrá dar a la ciudadanía estas hectáreas de jardines para que las puedan pisar libremente. Y esto, ni la ciudadanía debe permitirlo ni el nuevo grupo político que lleva el timón de esta ciudad debe aceptarlo. La función pública debe estar al servicio del ciudadano, de la misma forma que la propiedad pública.

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