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Grecia votará por todos

Los griegos asumen el próximo día 25 la responsabilidad de votar por todos los europeos
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Desde la antigüedad, desde los tiempos de Platón, Aristóteles y Pericles, nunca el mundo estuvo tan pendiente de Grecia como estos días. Por lo menos el mundo occidental, en el que nos movemos los españoles, donde lo que hagan los helenos dentro de un par de semanas puede influir mucho más de lo que cabría imaginar en nuestros vidas. Las elecciones precipitadas por la incapacidad de sus políticos para nombrar un nuevo presidente de la República se han convertido en una especie de ruleta rusa en la que todos nos jugamos mucho.

Se trata de unas elecciones democráticas, impulsadas por una Constitución que puede gustar más o menos pero es la que se han dado los griegos, y por lo tanto legítimas. Pero el resultado inquieta dentro y fuera de Grecia porque el descontento generado por los recortes económicos y los interminables apretones del cinturón impuestos a los ciudadanos ha desembocado en partidos políticos, de extrema izquierda y extrema derecha, cuyo temido triunfo podría convertirse en traumático.

Syriza, el partido populista que más ha crecido, es sin duda ahora mismo el que más inquieta a los gobiernos, banqueros y empresarios europeos. Aunque se ha moderado mucho en los últimos tiempos, su acceso al poder, que si lo avalan los votos sería tan legítimo como cualquier otro, alteraría de manera alarmante el dolce farniente en que sestea el entramado de la troika que desde elegantes despachos en Bruselas decreta como modular el empobrecimiento del nivel de vida de los ciudadanos.

Hasta que se recuenten los votos en la noche del 25 no es posible predecir nada. En principio que gane Syriza parece tan probable como que no consiga la mayoría absoluta en cuyo caso los partidos tradicionales tendrían una nueva oportunidad de hacer de tripas corazón y volver a coaligarse para seguir gobernando contra los vientos y mareas de una economía depauperada que ya han demostrado que no son capaces de encarrilar ni desde la UE se les facilita que lo logren.

Pero si Syriza logra la mayoría que las encuestas le auguran o para formar Gobierno consigue algún apoyo susceptible de completarla, todo lo que puede ocurrir es imprevisible. La salida del euro en el horizonte, única forma de reducir como pretenden sus líderes el pago de la deuda, sería una catástrofe para las economías europeas cuando parecían estar empezando a salir de la crisis con la inestimable ayuda de la caída del precio del crudo. Pero no hará falta esperar tanto tiempo para que los problemas empiecen a notarse. De hecho han empezado ya.

Los mercados llevan semanas agitados, las bolsas están cayendo y el pesimismo generado ya ha echado por los suelos la euforia que proporcionaba el comienzo de la recuperación. Los griegos asumen el próximo día 25 la responsabilidad de votar por todos los europeos.

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