Hace falta un plan creíble: las claves para la recuperación económica

Los fondos Next Generation EU tienen como objetivo aprovechar esta oportunidad única que nos ha dado la pandemia para transformar nuestra economía y no tener tanta dependencia del sector servicios, y concretamente, del sector turístico

Eduard Prats

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Eduard Prats, Director general de ESIC Cataluña y director adjunto a la Dirección General de ESIC

Eduard Prats, Director general de ESIC Cataluña y director adjunto a la Dirección General de ESIC

Normalidad, esa palabra tan ansiada en estos últimos tiempos. Un anhelo sin precedentes que ha hecho que el conjunto global del mundo se replantee cómo se tienen que hacer las cosas a partir de ahora y a muchos niveles.

El pasado mes de septiembre empezamos a recuperar cierta normalidad en la mayoría de los sectores económicos. Después de unas vacaciones, que han estado marcadas por la ausencia de turismo internacional y mucha movilidad nacional, regresamos a las empresas y los centros de enseñanza y universidades se llenan de vida con el retorno de los estudiantes. 

Pero, ¿volverá la normalidad económica? ¿Ha llegado el fin de la crisis? ¿Estamos ya, por fin, en proceso de recuperación?

Diferentes organismos nacionales e internacionales apuntan a una importante recuperación económica a finales de este año y, como tendencia, con probabilidad de ganar más fuerza durante el año 2022. Si en algo también coinciden los expertos es en la necesidad de cautela, puesto que son varios los factores que influirán en esta recuperación. El primero es que es necesario tener un plan creíble y que genere el consenso más amplio posible. 

La vacunación, elemento clave en todo este proceso, no puede desarrollarse en dos escalas, pero la realidad es que mientras la mayoría de los países desarrollados cuentan ya con casi un 70% de su población vacunada, en el continente africano apenas el 3% ha podido conseguirla. 

Es conveniente que aprendamos bien la lección, que dejemos de vernos como individuos aislados y entendamos que todos formamos parte de un todo. Los problemas que tenemos son mundiales.

La prudencia debe ser también nuestro referente en estos tiempos. Así lo han expresado los expertos que se reunieron el pasado mes de septiembre en el Foro Económico Mundial en Davos. Si bien es cierto que, como ha apuntado en este encuentro el economista jefe del banco suizo UBS, Paul Donovan, «el consumo está alimentado por el ahorro acumulado a la fuerza por muchas familias desde 2020, lo que ha traído unos niveles de demanda increíbles». Por otro lado, no podemos obviar que hace también escasos días, el Instituto Nacional de Estadística ha corregido a la baja el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en nuestro país para el segundo trimestre de 2021, pasando de su previsión inicial de un 2,8% a un 1,1%.

En este punto conviene también valorar los distintos tipos de economías existentes en Europa y recordar que, en España, nuestro tejido empresarial está formado por un gran número de pymes y muchas de ellas, vinculadas al sector servicios. El éxito de la recuperación depende en gran medida de la correcta gestión que hagamos de los fondos del Plan de Recuperación Europeo. Unos fondos que tienen que servir para que hagamos las cosas mejor de lo que las hemos hecho hasta ahora, y seamos capaces de transformar nuestro modelo productivo, recuperando industrias que en los últimos años se han deslocalizado a otros países. 

Y es aquí donde se enlaza con otro punto clave de la recuperación, la voluntad. Este Plan de Recuperación Europeo, NextGeneration EU, tiene como objetivo aprovechar esta oportunidad única que nos ha dado la pandemia para transformar nuestra economía y no tener tanta dependencia del sector servicios, y concretamente, del sector turístico. No podemos ser solamente la playa del sur de Europa. Este plan tiene que estar diseñado pensando en la sostenibilidad, la digitalización y la creación de mayor valor en innovación.

Estos pilares son fundamentales para lograr una recuperación económica que, parece, está empezando a florecer y nos acercará a ese futuro tan deseado. 

La pandemia, que ha causado estragos a todos los niveles, debería servir para que ahora sí, nuestro tejido económico se transforme y permita un futuro mejor para los jóvenes, las personas que están en activo y nuestros mayores, que son los que han trabajado toda la vida para nosotros, y no podemos olvidarlos.

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