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¿Hasta cuándo?

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El movimiento soberanista volvió a exhibir músculo ayer. Centenares de miles de personas llenaron la avenida Meridiana de Barcelona en la manifestación convocada con motivo de la Diada para reivindicar la independencia. Pero mientras todas las encuestas pronostican que el soberanismo ganará las elecciones aunque no con la contundencia necesaria para imponer su hoja de ruta hacia la independencia, los dos grandes partidos que hasta ahora han gobernado España, PP y PSOE, continúan considerando Catalunya objeto de confrontación partidista.

El PP porque sabe que nada cohesiona más a sus bases que practicar el nacionalismo español frente a Catalunya. Sobre todo ahora que se acercan las elecciones generales. De ahí, la apuesta por Xavier García Albiol, su ya famosa frase «se ha acabado la broma» y el anuncio de una reforma exprés del Constitucional para sancionar a Mas. O el ya consabido discurso de Rajoy de que la soberanía nacional reside en el pueblo español, en el que ayer redundó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, al advertir a Artur Mas, de que «una cosa es tener mayoría para gobernar y otra cosa es no contar con la mayoría que decide lo que es España».

El PSOE no está utilizando Catalunya para ganar votos en el resto de España, entre otras cosas porque no ha encontrado la fórmula para responder a las aspiraciones de Catalunya sin chocar con la opinión de algunos de sus barones y feudos electorales. Pero los socialistas también se equivocan al utilizar el soberanismo catalán para atacar a CiUy PP con fines partidistas. La tesis de los últimos días del líder del PSOE, Pedro Sánchez, es que «Catalunya no es el problema de España ni España el de Catalunya sino que el problema son Rajoy y Mas».

Su falta de miras no sólo es irresponsable sino impropia de partidos que aspiran a seguir gobernando España. ¿Hasta cuándo se creen que pueden mirar para otro lado como si el problema no fuera con ellos? El 27-S será demasiado tarde.

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