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Hemodinámica: '¡Ay!'

¿Se debe seguir planificando a distancia y pensando como los de Barcelunya?
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Cuando era niño y aún no tenía los diez años, de esto hace varios lustros, mis padres me sometieron a una prueba de ortografía. Puede que entonces, sin tanta tecnología y avances electrónicos, los padres estuvieran más con sus hijos y eran puntales importantes en la educación de sus retoños. Cada tiempo tiene sus características y ahora nos toca combatir otro tipo de ortografía. La frase que me dictaron para escribir era muy sencilla, pero complicadilla para un mozalbete imberbe:”Ahí hay un hombre que dice ay” ¡Que recuerdos aquellos del siglo pasado!

Tomaré la última palabra de la frase ¡ay! Si buscamos en el diccionario de la RAE, como suele hacer siempre el comisario Kostas Jaritos, protagonista de las famosas novelas del escritor Petros Márkaris, que tan de actualidad están en estos momentos. ¡Ay!, interjección que expresa aflicción o dolor; o bien sustantivo que expresa quejido o dolor. En esta palabra tan breve se ven unidas la primera y la penúltima letra del alfabeto español. Cómo diría mi buen amigo Beto, nunca se debe apurar la última. ¡Qué guerra dan estas dos letras! Cuanta tinta han hecho derramar, en especial en estos pasados días con el atentado a la editorial parisina y a la democracia. ¡ay,ay, ay! Duele, duele, duele tanto que basta citar a Miguel Hernández en un poema de esos suyos “Qué por doler me duele hasta el aliento”

Pero sin ir tan lejos, en nuestra ciudad y en nuestro territorio, también podemos mencionar ¡ay! sin parar con lo tristemente acontecido en relación a la hemodinámica cardiaca. Ya escribí que se venía venir, que un día u otro tenía que suceder y así ha sido. Es una verdadera lástima que a los de territorios periféricos no se nos escuche, no nos hagan caso, ¡ni que fuéramos ignorantes! Ni que sólo los de Barcelunya fueran los inteligentes, los que hacen todo bien y los que nos tienen que planificar las cosas. Ya somos mayores y somos muchos cómo para saber lo que mas nos interesa.

Tomando el tema de la sanidad, estamos saturados de decir y oír que los políticos de turno se quieren cargar la Sanidad Pública. Puntualizando, se han cargado la excelente Sanidad Pública que teníamos. Ahora se pretende hacer y gestionar una sanidad híbrida con intereses mil para algunos avezados. Es lo que nos está llegando.

Si somos democráticos y pensamos que la salud de los ciudadanos es uno de los puntos básicos de nuestra sociedad ¿No sería muy importante que los ciudadanos locales participaran? ¿Se debe seguir planificando a distancia y pensando como los de Barcelunya? Creo que cada territorio tiene su idiosincracia y que los ciudadanos locales saben que se debe hacer. Es evidente que se dispone de personas con alta cualificación profesional para poder desarrollar un programa director y funcional de nuestra sanidad tarragonina. El gran problema es ¿Quién lo debe liderar? ¡Ay, con la iglesia hemos topado querido Sancho! (le dijo el Quijote a su fiel escudero).

Si todo es cuestión de ¡ay! ¿Porqué no seguir con ella? Reflexionando esta palabra es también la raíz de ayuntamiento ¿No debería ser esta institución la que rigiera los destinos sanitarios de sus ciudadanos? ¿No sería mejor que lo hiciera la máxima entidad local y no entes nacidas de la inoperancia centralista? Seguro que sería más coherente y se tomarían las cosas sin intereses personalistas. Sin duda alguna, de esta manera se podría desarrollar una sanidad de acorde a las necesidades ciudadanas y se podría realizar sinergias más operativas con otros consistorios del territorio.

Intuyo que algo de ello se debe estar planificando cuando para el próximo día 29 el Conseller de Salut se va a reunir con unos cuantos mandatarios territoriales para planificar estrategias y luego dar a la luz pública la noticia que muchos han demandado desde hace tiempo, que la unidad de hemodinámica del territorio va a tener asistencia a los ciudadanos durante las 24 horas del día, los 365 días de año. ¡Ya era hora! Si menciono esta noticia es por, entre otros, estar convocados a este acto los alcaldes de los municipios que tiene hospital en sus demarcaciones y ya se sabe como van las cosas.

El gran problema de este país de chichinabo es que tenemos unos dirigentes de lo más peculiar, que como siempre digo, piensan en singular y no en plural. Así, prefieren que los ciudadanos estén acordes a sus niveles, piensen y escriban “aí, ahy un hombre que dice hai” o viceversa.

 

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