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Honorable, ¡de hoy no pasa!

Julia López-Madrazo

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FOTO: EFE

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Honorable President Torra. Me he sentado en el ordenador y he dicho: ¡De hoy no pasa! Llevo arrancando este texto desde su discurso de investidura; y cada vez he pensado: espera a ver qué dice en la toma de posesión.

Aguarda a ver el Govern que nombra. Y ya no tengo excusa. Sólo quería recordarle una frase de John Lennon, que como no es sospechoso de ser español, quizá le preste usted mayor crédito. «La vida es lo que sucede a tu alrededor, mientras tú estás ocupado haciendo otros planes» (Life is what happens to you wile you’re busy making other plans).

Seguramente su asesor de prensa no le pasará este artículo; porque es evidente que ha provocado ríos de tinta y tuits con su famosa hemeroteca y sus pensamientos «tan singulares»; además están ustedes muy ocupados organizando la nueva «República».

El caso es que tras escuchar su discurso de investidura me fui, muy desconcertada, a echar una mano con el Banco de Alimentos, a las puertas de un conocido «supermercado español» al que va casi todo el mundo también en Catalunya.

Cuando llevaba un rato, solicitando leche y harina para los comedores sociales; una mujer joven me cogió las manos, me miró y se echó a llorar. Me dio las gracias por ser voluntaria.

Me enseñó una foto de su hijo de 22 años, con una terrible parálisis cerebral. Me dijo que gracias a los voluntarios de no sé qué Fundación, ella disponía de un ratito semanalmente para darse un respiro, porque se llevaban al chaval de paseo.

Me contó su vida y nos regaló una botella de leche. Un poco más tarde, abordé a un señor, un pobre pensionista que se puso como un «tigre» porque no llegaba con su pensión a final de mes y tenía que ayudar a hijos. Iba a este supermercado porque cobran a mes vencido y así podía manejarse y trampear.

Nos regaló una botella de aceite que le cobrarán a final de junio «porque es el mes de la paga extra»- me indicó-. A las dos horas, llegó un hombre joven corriendo como una flecha.

Era un médico del Servicio de Urgencias de uno de nuestros grandes hospitales públicos. Salía de una guardia de 24 horas sin dormir, y me dijo: «Claro que voy a ayudar al Banco de Alimentos. Ni te imaginas lo que vemos en el Hospital. ¡Lo que está pasando mucha gente y en qué estado nos llegan!...

Trajo una docena de cajas de leche y me plantó un par de besos. Gente muy corriente fue dejando lo que podía sin preguntar. Se recogieron más de 20.000 kilos de comida en dos días, donados por gente normal para los que se supone que usted debe gobernar.

Pensé que sería estupendo y debería ser obligado, exigir a sus señorías que se pasaran una mañana o una tarde pidiendo comida en la puerta de un súper, sin identificarse. Sólo escuchando lo que los ciudadanos realmente dicen; percibir cómo respiran y se las apañan. Lo que opinan de ustedes. Es exactamente lo que dice Lennon.

La vida es lo que yo me encontré en la puerta del súper; las personas, independentistas o no, obligadas a ir a los comedores sociales porque lo están pasando «canutas». Mientras, ustedes están muy ocupados en formar alianzas. Muy dolidos con sus presos. Muy indignados del trato que reciben del Gobierno de Madrid.

Estoy segura que como buen católico que dicen que es usted, habrá pensado alguna solución para que su gobierno mitigue estas miserias. La verdad es que se complica usted mucho la vida buscando colaboradores que no pueden estar en sus despachos. No sé cómo le van a poder ayudar.

Tras su discurso de toma de posesión, mi desconcierto se tornó en certeza. Yo, president no le llego ni a la suela de su «zapato intelectual», pero me quedó claro: No paso el proceso de «limpieza de sangre catalana» y nunca seré de la «Peña» (me llamo López!); a pesar de que mi madre naciera en Barcelona (pero se llamaba González!), y mi abuela fuera la primera mujer directora de un Grupo Escolar también en Barcelona durante la II República, y enseñase a leer y escribir a cientos de niños catalanes (Había nacido en un pueblo al lado de Madrid!). No tengo salvación, Honorable.

En esta situación, y apelando a sus sentimientos religiosos e intelectuales, he recordado la sentencia de una gran Santa e intelectual, Santa Teresa de Jesús (aunque tuviera el mal gusto de nacer en Ávila...) quién escribió «Dios escribe derecho con renglones torcidos».

En esa esperanza vivo; de que los pensamientos supremacistas que pasan por su cabeza, sean sólo fruto de mi mala comprensión de sus intenciones para Catalunya, de la que, mal que le pese, formo parte. ¡Dios y la Constitución Española, nos asistan! 

 

Periodista Julia López-Madrazo trabajó dieciséis años en el Diari. Es miembro de la Fundació Ernest Lluch y representante de la Fundación Vicente Ferrer en Aragón.

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