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Hostigamiento financiero, ¡no, gracias!

ÀLEX MESTRE I PEROLADA

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Hostigamiento financiero, ¡no, gracias!

Hostigamiento financiero, ¡no, gracias!

Querid@ Emplead@ de banca:

Con las siguientes líneas quiero agradecer la labor silenciosa y no reconocida que durante estos meses de confinamiento habéis venido realizando. Creo sinceramente que vosotros también habéis estado a la altura como muchos otros sectores esenciales. Por tanto, gracias.

Dicho lo anterior, y como me dirijo a un emplead@ que no conozco, quiero aprovechar también estas letras para recordarte algunos aspectos que creo deberías mejorar. Me vas a permitir que te hable del hostigamiento financiero, es decir: el maltrato comercial que reciben muchos de los clientes bancarios cuando, actuando en inferioridad de condiciones, acuden a una entidad de crédito con el fin obtener algún tipo de financiación y finalmente se les «sugiere», «condiciona» y, cuando no, «obliga» a que formalicen productos y servicios ni reclamados, ni deseados.

Querid@ emplead@, sé que te debes a unos superiores, supongo que estos te «sugerirán», te «condicionarán» y, cuando no, te «obligarán» a vender esto, aquello y lo de más allá. Entiendo que tu familia y los tuyos, primero. Ahora bien, convendrás conmigo que, en tu posición y con tu información, no haría falta entrar en según qué juegos. No es de menester utilizar ardides para que el cliente acceda a lo que sea con tal de obtener esa financiación. ¿Sabes por qué? Simple y llanamente porque mucha gente tiene la sensación de comulgar con ruedas de molino, y eso, aunque sirva para cumplir con tus superiores, hace que difícilmente ese interlocutor te valore o aprecie. Muchos clientes os ven como un eslabón más de esa cadena que aprieta, cuando no, ahoga.

En este sentido, por si no me crees, los mediadores de seguros recientemente hemos publicado el resultado de una encuesta que muestra cuán lejos estáis de vuestros clientes. Cómo muchos imaginábamos, dos de cada tres personas que han solicitado financiación en los últimos diez años han sufrido ese hostigamiento adquiriendo, por ejemplo, productos aseguradores «por obligación».

Si lo que te digo no te suena, igual recordaras que en abril de este año, confinamiento mediante, y con la vileza que eso suponía en aquel momento -si es que en otros momentos no lo es-, se hizo viral la vinculación a seguros que una entidad suficientemente conocida (y en la cual tú puedes trabajar) pretendía unir aquel servicio a la concesión de préstamos ICO-Covid-19. Aquello provocó lo nunca visto; el propio Instituto de Crédito Oficial tuvo que posicionarse prohibiendo esa «venta». Por tanto, pruebas del abuso que refleja la encuesta de los Mediadores, las hay. Es más, esa entidad se dio prisa a lavar su imagen mostrándose como la relatora de nuestros problemas económicos. «Contigo más que nunca» rezaba su eslogan. Pero lo siento, no cuela.

Por tanto, querid@ emplead@, cuando impongas la contratación de un seguro a la hora de solicitar una hipoteca recuerda que la ley hipotecaria actual obliga a la entidad financiera a aceptar pólizas alternativas tanto en la suscripción inicial como en cada una de las renovaciones, sin que le podáis cobrar comisión o gasto alguno por el análisis de las pólizas alternativas que presenten. Sin más. No hace falta entrar en más historias. Fíjate incluso que tan si quiera te digo que estudios recientes acreditan que los productos aseguradores ofrecidos por el canal bancario son hasta un 79% más caros que los ofrecidos por los mediadores tradicionales. El mercado libre es esto. Pero basta ya. Sed claros, justos y no abuséis del desconocimiento de la gente.

Si pese lo anterior, me preguntaras: «Si es así como lo pintas, ¿Cómo puede ser que las leyes lo permitan?, ¿Por qué la justicia no actúa?» La razón es simple. Existe una finísima capa de aparente legalidad para esta praxis abusona. No hace falta que te diga que el lobby financiero es hambriento, sutil y con largos tentáculos. Para que me entiendas, si el legislador hace leyes ponzoñosas, los jueces se enfangan en eso, y como dice el refrán: de esos lodos estos barros. Si pese a lo anterior no te convenzo, a ver si por aquí entiendes lo que digo: te suena el tema de las sentencias europeas del TJUE sobre cláusulas suelo, los gastos de formalización de hipotecas, tarjetas revolving, el IRPH, etc. Pues todo es lo mismo. Todo es presuntamente legal, nítido y prístino, hasta que deja de serlo, y como ves, el sector bancario algo no hace bien.

Así las cosas, querid@ emplead@ de banca, te deseo lo mejor, gracias por hacer la labor que haces, pero por favor, espero que entiendas que si bien estoy contigo cuando soportas a mucha gente que igual no merece el trato que le dispensas, creo que somos mayoría los que sí hemos de ser informados con igualdad, transparencia y claridad. De no hacerlo así, sintiéndolo mucho, los que como tú, os dedicáis a esta labor esencial, cada vez más, estaréis peor vistos y considerados. No hace tanto, el médico, el notario y el del director del banco eran casi autoridad en muchos de nuestros pueblos y ciudades. Hoy en día, ni cuscurros de pan duro os traen. Por algo será.

Atentamente.

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