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Humillados y ofendedores

Algunos bárbaros decían que un jugador contrario era simplemente maricón
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El insulto está de moda y hay una gran competencia entre los que lo consideran incompatible con la sutileza. Lo que se lleva es la procacidad, cuando más directa mejor. Nada de andarse con rodeos.

El cantante y exdirectivo de la SGAE conocido como Ramoncín, que nos caía muy bien a todos antes de que le cayera antipático a algunos, ha batido la plusmarca. «Los músicos son un colectivo de impresentables, hipócritas, analfabetos e insolidarios». Que se libre quien pueda de Beethoven, «león de noche, capitel sonoro», hasta el que aporrea con saña los sufridos tambores rurales de su pueblo, que sin duda es mucho mejor que el pueblo de al lado. ¿Qué duda cabe debajo de una gorra bien ajustada?

¿Quiénes serán nuestros mejores insultadores? La Liga de Fútbol Profesional denunciará ante el Comité de Competición y la Comisión Antiviolencia a los aficionados del Málaga y Sevilla que animaron a sus respectivos equipos atribuyéndole a la madre de sus rivales un comportamiento sexual bastante irreflexivo. La denuncia de cánticos ofensivos abarca por igual a las dos hinchadas, también llamadas ‘torcidas’. Algunos bárbaros decían que determinado jugador del conjunto contrario era simplemente maricón, pero otros, menos comedidos, no se conformaban con menos que con un tsunami en el Guadalquivir, «gran río, gran rey de Andalucía».

El traqueteo político que ha producido la consulta electoral última amenaza con no dejar títere con cabeza, pero eso no es grave. Lo tremendo es que la gente se dé cuenta de que los títeres tienen la cabeza hueca. El puerto de Arrebatacapas ha dejado en pelotas a muchos tenaces candidatos, mientras el Parlament catalán emplaza al extesorero Bárcenas en la comisión del ‘caso Pujol’ y Hacienda imputa a Rodrigo Rato un patrimonio mínimo de 26 millones y pico de euros. ¿Qué va a ser de todo esto?, decimos algunos poniéndonos una mano en el pecho.

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