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Ilustres ignorantes

La seguridad debería estar en manos de la Policía. Pero es más barato pagar a Eulen

Josep Moya-Angeler

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El último regalo de Mariano Rajoy al proceso independentista de Catalunya ha sido una preciosa perla soltada a la salida de su visita al Rey. Ha dicho que la Generalitat no ha sabido solucionar el desorden que se ha provocado voluntariamente en el aeropuerto de Barcelona. 

Llevaba la Generalitat varias semanas comunicando al ministro del ramo del problema a punto de estallar. El ministro desapareció sin mediar en el conflicto. Ha regresado a los 21 días de iniciarse los problemas. También se fue de vacaciones el delegado del Gobierno en Catalunya. Y también el sustituto del delegado del Gobierno. Ausencia total de políticos y gestores para un tema exclusivo del ámbito estatal. En efecto, los aeropuertos los gestiona Aena –empresa estatal– de forma centralizada y sin que nadie pueda rechistar.

Aena tiene privatizados sus servicios de seguridad. Lo lógico es pensar que la seguridad esté en manos de la Policía o la Guardia Civil. Pero sale más barato pagar a Eulen –empresa afín al PP– a través de un concurso en donde la seguridad se pone en manos de gente relativamente preparada, con sueldos bajos. Gracias a esta concesión y a otras, Aena obtuvo más de mil millones de euros más de beneficio en el pasado ejercicio. 

El aeropuerto de El Prat tiene un tráfico muy similar al de Madrid, aunque menor, pero mientras que en Barajas hay más de mil personas dedicadas a la seguridad, en Barcelona apenas se alcanzan las trescientas. Conclusión: no hay problemas en Madrid y sí en Barcelona.
Todo esto lo debiera saber el jefe del Gobierno, asesorado o no. Pero no lo sabe. Es un ilustre ignorante. 

A menos de que mienta nuevamente, es decir, que a sabiendas de que la Generalitat nada puede hacer en un terreno que no le compete, excepto hacer de mediador, le echa las culpas.
Las consecuencias inmediatas son una indignación aún mayor en Catalunya contra el agobio del Gobierno. Ya tenemos los peores y más viejos trenes de España, las autopistas más caras y las infraestructuras más deficientes, y ahora se nos echa en cara que no sabemos gestionar un aeropuerto del que todo se decide en Madrid. 

Los miles de usuarios de El Prat que se han visto afectados tienen muy claro que sólo hay un culpable inmediato: Aena y sus más de mil millones de beneficios mientras ahoga a los trabajadores. Hay quien sospecha que se ha dejado pudrir el tema, para culpar a la Generalitat y, finalmente, asumir el Gobierno la solución planteando movilizar a la Guardia Civil. 

A cincuenta días de la fecha del referéndum, Rajoy sigue echando leña al fuego independentista. 
No se entiende por qué debe pensar que sus mentiras o sus ignorancias le hacen ganar votos, cuando el CIS dice que su partido sigue perdiendo fuelle. El entorno de Rajoy le avisa de que habría que preparar una campaña a favor del no en Catalunya. Pero Rajoy sigue con su marcha de pasitos, esos que vemos por televisión.

Tendríamos que pedir al Tribunal Constitucional si la ignorancia o la mendacidad del presidente del Gobierno es o no inconstitucional. Quizás dirían que sí…

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